El plagio de una tesis es sólo una versión más del deporte nacional: pasarse de lanza

Ya le di vueltas y vueltas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y no dice en su artículo 82 que para dirigir a la nación haya tenido uno que cursar la carrera. Con eso queda salvado el asunto de las capacidades o credenciales profesionales que una tesis nos abre la puerta a alcanzar en la mayor parte de las instituciones de enseñanza superior.

Estamos de acuerdo, pues, que la capacidad intelectual, profesional, empírica, lírica, artística, de cantar, bailar o enamorar no debe ser un impedimento para ser el preciso de la preciosa Re-pública mexicana, conque la gente te quiera ahí y vote por ti, con eso basta. La cuestión del plagio de la tesis profesional del presidente no es un asunto de legitimidad como gobernante; es un asunto de ética, de moralidad, y de legalidad en su profesión podría ser, de haber fungido como abogado utilizando una cédula profesional, si es que se puede retirar un título a toro pasado (no encontré expresión más elegante). Aunque creo que, difícilmente esa cédula haya sido utilizada en algún momento.

Y de ahí parto para, para decirlo de forma que todos nos entendamos de manera recta y sincera, y aunque parezca trillado y obvio: tenemos los gobiernos que nos merecemos, y el caso de la tesis del presidente no es sino un reflejo de lo que somos como ciudadanos. Dime lector si no: ¿Has metido al cine a tu hijo de 4 años diciendo que tiene 3 para no pagar? ¿has mentido en una declaración fiscal? ¿Fomentas que tus hijos menores de edad violen la ley bebiendo porque todos los demás lo hacen? ¿has metido gastos personales como deducibles en tu contabilidad? ¿Has dado, doctor, consultas sin extender un recibo deducible? ¿Traes placas de otros estados? ¿Pagas tus foto multas? ¿te robas el jabón del hotel? ¿reservas para 3 pero metes 5 personas a la habitación del hotel? ¿Pagas lo que debes, o nomás lo que te cobran? ¿has falsificado un documento para agilizar un trámite? ¿comes muestras en Soriana aunque sabes que no vas a comprar? ¿Permites que te limpien el parabrisas y te haces güey con el pobre muchacho? ¿haces como que echas limosna y no echas nada en la colecta de la iglesia? ¿Duermes con calcetines?

Porque todos lo hacen, señora, ¿está bien que su marido e hijos lo hagan? Entonces denles permiso de andar de cabrones en moteles, porque ciertamente que muchos andan de enamorados. Porque unos irresponsables nos endeudaron hasta las manitas y otros no cumplieron con quitar la tenencia, ¿debo sacar placas en otros estados?, entonces habrá que pedir asilo en otro país porque vamos que volamos para que nuestro estado sea una pequeña broma de lo que es la nación entera.

Tenemos que el plagio de una tesis es sólo una versión más del deporte nacional: pasarse de lanza, porque todos lo hacen. Mira a tu alrededor amigo lector, y quita el corazón y la afinidad de tu juicio, despójate de lealtades y sentimientos fraternales, y ahora encuentra cuantas personas de una sola pieza encuentras a tu alrededor. Triste, de verdad. Porque he conocido amigos y familiares de los más sinvergüenzas personajes que te puedas imaginar, y el veredicto de ellos es que el fin (obvio, en el que ellos salieron beneficiados), justifica los medios.

De ahí que la discusión desatada con la investigación de Aristegui, quien por cierto también defraudó a sus seguidores por la circense forma de anticipar una nota promedio, nos haya dado muestras una vez más de nuestra ojete (ya había usado la palabra triste) realidad: un estéril debate entre quienes lucran y viven del erario gobernado por el PRI, y los que lucran y viven del erario gobernado por la oposición. Ahí no hay matices: para unos no pasa nada, para los otros es como si los hubieran violado, sin condón. No encuentro a un priista con pantalones para que conceda y le pida al presidente dimitir de su título de abogado (ni falta que le hace) al fin que no es un requisito para su labor actual. No encuentro a un miembro de la oposición pidiendo lo mismo, solo los veo haciendo leña de un árbol quemado, argumentando que el error pasado sería antecedente obligado del quehacer presente, sin conceder que alguien podría haber mejorado sus hábitos luego de 25 años. Y lo peor: no veo al presidente renunciando a su título de abogado, dando a la nación un mensaje de humildad en su expiación, de humanidad en su error, de respeto hacia quienes si han cumplido con una tesis, de liderazgo ante un país ávido de eso.

Pero se sienten tan en las nubes, tienen tanto miedo de parecer normales, que se les olvida que el pueblo quiere ahí arriba personas normales; individuos con aciertos, con errores; con defectos, con virtudes; con capacidades y con carencias. Te ofrezco lector una disculpa por los términos y tonos utilizados el día de hoy en mi escrito, pero es que de verdad que ya estoy hasta la madre de la clase política y sus correligionarios, incapaces todos de ceder para crecer y de pensar para avanzar, todo en su hambre desmedida de joder, perdón, de poder.

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