Situación. Los partos atendidos en las clínicas públicas de Saltillo han bajado notablemente. JESÚS PEÑA Y CORTESÍA
La percepción de que el riesgo de contagio es más alto en hospitales públicos, ha hecho que las futuras mamá opten por unidades médicas privadas

Desde que empezó la pandemia las mujeres embarazadas que cuentan con seguridad social o acuden a consulta en las unidades de la Secretaría de Salud, han preferido buscar atención en hospitales de paga.

La estadística de la maternidad de la Clínica 1 del IMSS, dice que hasta antes del coronavirus se atendían en este centro en promedio unos 600 partos mensuales, actualmente 500 madres vienen aquí cada mes para dar a luz.

La baja de pacientes pacientes que habitualmente recibía hasta marzo de este año, se cree que es por temor de ser contagiadas.

“Muchas pacientes han decidido irse”, dijo Blanca Patricia Reyes Razo, jefa de Ginecología de la clínica.

Explicó que en todo Coahuila, la Clínica 1 del IMSS es la que maneja mayor número de partos. “Y aquí tengo un número preciso en cuestión de porcentaje de partos”, subrayó

Reveló que el temor a contagiarse del COVID-19 es lo que ha ocasionado que muchas mamás recurran a los hospitales particulares, con los que el Gobierno Federal firmó un acuerdo interinstitucional, para tener allí sus alumbramientos. ´

Añadió que durante este tiempo, y por causa de la pandemia, el Departamento de Ginecología mantiene cerrada el área de consulta externa y de cirugía programada.

“Vienen a lo esencial. Me ha favorecido un poquito, porque ya tengo mi piso saturado y me ayuda a lo que es la sana distancia y que mi población esté más cómoda.

“Tengo una cama sí y una cama no. Eso me ayuda mucho para estar disminuyendo riesgos con las pacientes. Es la moda ahorita: el riesgo”, afirmó Reyes Razo. 

Autoridad. Patricia Reyes Razo, jefa de Ginecología de la Clínica 1 del IMSS.

FENÓMENO QUE SE GENERALIZA

Lo mismo sucede en el Hospital General, declarado Hospital COVID, y donde desde los dos primeros meses de la pandemia se redujo el número de consultas gineco-obstétricas.

Mayra Alejandra Hernández Morales, coordinadora de la jefatura de Ginecología y Obstetricia del H.G., detalló que en abril pasado se registraron unos 400 partos, cuando en época normal llega a haber hasta 600 alumbramientos durante ese mes.

“La verdad es que sí bajó la tasa de natalidad en el hospital, creo que influyó lo del COVID. Al nombrar al hospital como Centro COVID, bajó un poquito la tasa natalidad que regularmente tenemos”, dijo. 

Hernández Morales comentó que posiblemente las madres hayan optado por que sus bebés nacieran en el medio privado.

“Yo creo que fue eso y parte del aislamiento”.

Precisó que en otro tiempo este sanatorio atendía alrededor de mil 200 consultas de urgencias gineco-obstétricas mensuales, en cambio en abril y los meses subsecuentes hubo en promedio unas 800.

Administrador. José Salvador Gallegos, director del Centro de Ginecología de Saltillo.

“Ahí obviamente se ve reflejado el número de nacimientos. La mayoría de las mujeres que va a urgencias ya va con dolor de parto y se queda ingresada y al momento de bajar nuestra consulta de urgencias, también baja el número de eventos obstétricos”.

Mayra Hernández aclaró, sin embargo, que la atención en el servicio de obstetricia está funcionando al 100 por ciento, dado que el Hospital General es un centro de referencia estatal.

“Llevamos casos de mamás con morbilidad, es decir mamás embarazadas que tienen alguna otra enfermedad como diabetes, hipertensión, embarazos complicados, seguimos con nuestro trabajo al 100 ciento.

“Como estamos en aislamiento, a lo mejor creen algunas mamás que no estamos trabajando al 100 por ciento y no, la línea materna sigue igual, obviamente con todas las precauciones”, señaló.

Entonces ¿Cómo adaptarse al miedo y la incertidumbre que provoca el distanciamiento social que en México será hasta el 31 de mayo?

“Lo primero que hay que pensar es tomar la responsabilidad de la propia salud. Hay que implementar una rutina normal en esta condiciones, que es procurar la salud y la vida. Es una experiencia singular, cada uno va a vivir el encierro de manera diferente, de acuerdo a su historia, miedos, gustos y preferencias”, dijo Marisela Alvarado Herrera, directora de Consejería y Bienestar del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.