El titular del Ejecutivo Estatal, Miguel Ángel Riquelme Solís, acudirá hoy a la sede del Poder Legislativo de Coahuila para rendir su Primer Informe de Gobierno, de acuerdo con las reglas que al respecto prevé la legislación local y que forman parte del sistema de rendición de cuentas.

Se trata de un evento que estamos acostumbrados a ver y que, por regla general, tiene una connotación más política que ciudadana, pero que en esta ocasión presenta algunos rasgos que lo harán distinto a cualquier otro que hayamos visto.

En primer lugar es preciso destacar que el gobernador Riquelme Solís será el primero en la historia de Coahuila en acudir a dar cuenta sobre el estado que guarda la administración pública, ante un Congreso en el cual la mayoría de las bancas las ocupan representantes populares de extracción política distinta a la de su partido. También se trata de la primera Legislatura de mayoría femenina en la entidad, aunque tal característica, al menos hasta ahora, no se ubica más allá de la anécdota.

Esperemos que sea la inteligencia lo que signifique los discursos y los compromisos de cara a las expectativas ciudadanas hacia el futuro y no la confrontación estéril"

Adicionalmente, el titular del Ejecutivo Estatal acude a presentar su primer informe en un momento histórico de la vida pública del país que implica, desde lo local, al menos dos aspectos relevantes: por un lado, que el Primer Informe se rinde en la víspera de que asuma la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador y, por el otro, la existencia de una representación legislativa, en el ámbito federal, surgida mayoritariamente del partido del nuevo mandatario federal.

Por lo que hace a la mayoría que la oposición ostenta en el Congreo Local es preciso decir que, al menos en teoría, tal hecho debería traducirse -a partir del sistema de pesos y contrapesos que implica la división de poderes- en un hecho puntual: que a los ciudadanos efectivamente se nos rindan cuentas claras y precisas por parte de quienes ejercen el poder público.

Por lo que hace al inminente arribo de un nuevo Gobierno de la República debe decirse que la pluralidad de visiones tendría que representar una ventaja para Coahuila y no lo contrario. En este sentido, sería de esperarse que la existencia de un gobierno local de origen partidista distinto al de la Federación implique competencia por hacer mejor las cosas y no simplemente una disputa por los votos de la siguiente elección.

Como es tradicional, hoy escucharemos, por un lado, un discurso que implica un pronunciamiento fundamentalmente político por parte del titular del Ejecutivo Coahuilense. Por el otro, escucharemos las reacciones de una clase política local que no es monocromática, sino que retrata la pluralidad ideológica de los ciudadanos de la entidad manifestada en las urnas.

Más allá de la divergencia de ideas que anticipa la pluralidad política de quienes hoy harán escuchar su voz, esperemos que sea la inteligencia lo que signifique los discursos, las posiciones y los compromisos de cara a las expectativas ciudadanas hacia el futuro y no, como ha ocurrido en múltiples ocasiones, que la presentación de un informe de gobierno sea ocasión sólo para la estridencia y la confrontación estéril.