Fotos: Vanguardia/Josué Rdz.
Cuerpos de seguridad recorren el espacio que ocupan los migrantes como disuasivos; pero afuera es distinto

Las afueras del albergue instalado en Piedras Negras para la Caravana Migrante, permanecen vigiladas las 24 horas por elementos de la Policía Federal, de Fuerza Coahuila y de la Secretaría de Defensa Nacional con grupos de menos 200 elementos entre todas las corporaciones.

Lo particular de este cerco que rodea las antiguas instalaciones de la empresa Masesa, donde fue instalado el albergue, es que los elementos no cuentan con armas de fuego y únicamente portan equipos antimotines.

En contraste, en las orillas del Río Bravo la Policía Federal cuenta con armas largas para la vigilancia permanente.

Fue el pasado miércoles cuando Arturo Jiménez, comisario de la Policía Federal, dijo que los elementos federales estarán instalados a los alrededores del albergue el tiempo que sea necesario, siempre con respeto a los derechos humanos.

 

“La presencia obedece a brindar el apoyo necesario, y aquí se incluyen a elementos de la Policía Federal que son psicólogos, ellos pueden conversar con estas personas, sus inquietudes y encausarlas debidamente”, expresó el comisario federal.

“La fisionomía de este servicio, es respeto a los derechos humanos, no el uso de la fuerza, y ningún oficial porta armas ni elementos letales”, expresó.

NO ESTÁN PREPARADOS SI HAY UN MOTÍN

Bajo esa tesitura, el comisario dijo que actualmente no existe un plan por parte de la Policía Federal para reaccionar, en el caso de que se suscite un conato de motín por la población que está albergada.

Desde el pasado lunes la instalación de la Policía Federal, en Piedras Negras se ha cerrado el carril que corre de sur a norte del libramiento Manuel Pérez Treviño, y hasta este momento no se sabe cuándo será habilitado para su regular tránsito.

Además, hasta estos momentos, las autoridades han mantenido restringido el acceso a prensa a los adentros del albergue.