Llegó y me dijo de buenas a primeras:

-Soy el número uno.

Lo oí como quien oye llover: a muchos he oído decir que son el número uno. Le pregunté:

-¿En qué puedo servirle?

-Número uno –respondió el número uno–: reconozca que soy el número uno. Número dos: haga que todos también lo reconozcan.

Le contesté:

-Ningún inconveniente tengo en reconocer que es usted el número uno, pero a nadie puedo hacer que lo reconozca como tal. Cada quien es dueño de sus reconocimientos.

El número uno se encalabrinó. Cuando alguno se siente el número uno y alguien no se somete por completo a él se exaspera y dice que el modito no le gusta. Me dijo:

-Número uno: soy el número uno. Número dos: jamás seré el número dos.

Lo oí como quien oye llover. La vida me ha enseñado que aquél que ha sido el número uno alguna vez será el número dos. O el tres… O el cuatro…

 

     ¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre

Columna: Mirador

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila.

Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.