Si miraras ahora los campos del Potrero el corazón se te llenaría de verde. El verde de la tierra, que estaba ocre y gris por la sequía; el verde de los pinos, antes grises con el polvo gris; el verde que –dicen– tiene la esperanza: la de los hombres en la cosecha; la de las mujeres en el pan para sus hijos.

Ayer, primer día del mes, me reconocí culpable de haber dudado de la providencia del Señor. Entonces en lugar de prender una velita, como siempre, encendí dos: una para pedir la casa, el vestido y el sustento; la otra para implorar perdón por mi vacilante fe.

Ahora estoy oyendo la música del cielo, el ruido que la lluvia hace al caer en el techo de la casa. Esa música es mejor que la de Bach, Mozart, Beethoven, Schubert, Chopin o Debussy. No es que les falte yo al respeto a esos genios, pero la música mejor es la que la que escribe la lluvia después de largos meses de secano.

Escucho esa música y vienen a mí todos los dones de la fe, la esperanza y el amor.

Armando Fuentes Aguirre

Columna: Mirador

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila.

Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.