Contó el niño:

-Anoche estaba yo dormido, y desperté porque una luz muy grande alumbró el cuarto. Era una estrella que se había caído de cielo y entró por la ventana. La ayudé a volver a su lugar, y me dijo que un día vendrá a darme otra vez su luz.

Días después el niño relató:

-Anoche estaba yo dormido, y desperté porque oí un canto muy triste. Era una sirena que había salido del mar y no hallaba el camino de regreso. Le dije cómo llegar, y me prometió volver un día a cantar solamente para mí.

Dijo el papá del niño:

-Cuando crezca este niño será un mentiroso.

-No –dijo la mamá-. Cuando crezca será un poeta.

 

     ¡Hasta mañana!...