Todas las noches este grillo serrucha la noche.

A través de la ventana escucho su incesante aserradura, y me admira la empecinada tozudez del mínimo cantor.

Ahora sé que esa carpintería es una canción de amor. El monótono y monocorde ruido que oigo yo es una hermosa aria que escucha con embeleso la enamorada.

¡Cuánta música tiene el mundo que no sabemos escuchar! Casi toda es amorosa música que sirve para perpetuar la vida. La gran ballena canta, y también la diminuta pulga. El universo se llena todo con la música de las esferas. Es como si las estrellas cantaran para que el cielo las oyera.

Sin música no seríamos lo que somos.

Sin música no seríamos.

Demos gracias a Dios por la música.

Demos gracias a Dios por la canción del grillo y de la estrella.

¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre