Me entristeció la muerte de Julián Guajardo, actor y director teatral.

Lo quise siempre, y siempre le estuve agradecido. Fue él quien primero dirigió “La pastorela de Catón” en Monterrey, en adaptación de Ricardo Espinosa para el público regiomontano. El montaje tuvo tal éxito que llegó la Semana Santa y aún se seguía representando la pastorela. Hube de pedirles a los productores, Homero Santos y José Manuel Pérez Sáenz, que la sacaran ya de cartelera.

Tiempo después, por instrucciones del entonces rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el talentoso médico Luis Eugenio Todd, la pastorela, en su versión original, subió al palco escénico –así se decía antes– en el Teatro de la Ciudad, dirigida en esta ocasión por otro brillante teatrista –así se dice ahora–, Rubén González Garza.

En memorable ocasión nos reunimos Julián, Rubén y yo a comer en el restorán “El Tío”, de gratísima memoria. La sobremesa duró hasta la hora de la cena. Todo el tiempo estuvimos hablando de teatro, claro, pues yo también fui actor, aunque degeneré luego en otras cosas. Al terminar la reunión preguntó Julián muy intrigado:

-¿De qué hablará la gente que no habla de teatro?

Descanse en paz Julián Guajardo. Dedicó su vida a esa forma de vida que es el teatro, y dedicó su teatro a esa forma de teatro que es la vida.

¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre 

Armando Fuentes Aguirre

Columna: Mirador

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila.

Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.