¿Es éste un cuento para niños?

¿Es, por el contrario, un relato para adultos?

No lo sé. Sí sé que los adultos fueron niños una vez -¡que dicha!-, y que los niños serán alguna vez adultos –¡qué desdicha!–, y por tanto la narración puede ser para ambos.

Imaginemos una mañana fresca y clara.

Imaginemos un jardín con una fuente clara y fresca.

Imaginemos ahora una abejita con su pequeño hijo.

La abejita y el abejorrito –llamémoslo así– están posados en el cáliz de una florecita.

El abejorrito le pregunta de pronto a la abejita:

 –Mami: ¿cómo nací yo?

La abejita  que está sobre la florecita suspira como rindiéndose ante lo inevitable y luego responde con solemnidad:

–Hijo mío: creo que ha llegado el momento de que te hable acerca de los hombrecitos y las mujercitas.

¡Hasta mañana!...