Se diría que Malbéne gusta de escandalizar a sus colegas teólogos. De seguro muchos hallaron poco ortodoxas estas palabras suyas en el último artículo que escribió para la revista Iter:
“… El camino hacia Dios pasa por sus criaturas. La oración es hermosa, ciertamente, pero el Señor no la oye si no la acompañas con obras de bien para tu prójimo. El mejor rezo es el amor.

El pedazo de pan que das al pobre vale más que mil Credos recitados en egoísta soledad. 

Ve a misa, sí, pues en ella participarás del hondo misterio de la eucaristía, pero de nada te servirá eso si no vas también hacia el hermano que te necesita. Él será quien te justifique, no los Credos ni las misas…”.

En una conferencia que dictó hace meses en Lovaina dijo Malbéne: “Soy un teólogo que busca salvarse de la teología”. Esa frase hizo reír a unos y fruncir el entrecejo a otros. 

Seguramente su reciente artículo no complacerá a sus críticos, antes bien será para ellos motivo de escozor.

 Sin embargo, un religioso protestante, Marcus Thomas, escribió acerca de Malbéne: “Con frecuencia provoca escándalo entre los suyos. Lo mismo hacía Jesús”.

¡Hasta mañana!...