Mirador 12/02/20

Mis amigos se están yendo.

Me entristeció profundamente la muerte de Luis Horacio Salinas Aguilera. Hubo amistad entre nosotros desde que él fue director de la Escuela Superior de Agricultura Antonio Narro –el más joven que ha tenido la prestigiada institución– y yo un aprendiz de todo y oficial de nada, lo cual sigo siendo hasta la fecha.

Luis Horacio fue magnífico alcalde de Saltillo. Actualmente lo es un nieto suyo, circunstancia que lo llenó de orgullo y de satisfacción. Al frente de la comuna saltillense Luis Horacio llevó a cabo una labor que todavía se recuerda por los muchos frutos buenos que de ella derivaron para la ciudad. Por el mismo camino va Manolo, su nieto.

Fue Luis Horacio un hombre de trabajo, pero fue sobre todo un hombre de familia. Con su esposa, perfecta compañera, formó una bella familia que ha hecho aportaciones muy valiosas a la comunidad en los campos de la política, el periodismo y la empresa.
La vida de Luis Horacio Salinas hizo mejor la vida de sus semejantes.

Lo recordaremos siempre con afecto, y siempre daremos gracias por haber disfrutado el don de su amistad.

¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre