El 8 de julio de 1848 don Justo Gómez de la Cortina y Gómez, conde de la Cortina, escribió en su diario lo siguiente:

“Antes de ayer, a las 4 de la tarde, se dejó ver hacia el sureste una nubecilla que, si bien aparecía bastante densa, nunca podía dar lugar a que se creyera que debía muy pronto convertirse en la formidable manga de agua que inundó todos estos campos –los de Tacubaya, donde tenía su casa– con una violencia cual no se había visto en mucho tiempo. Luego la nube empezó a arrojar un diluvio de granizo cuyos globos, pues ya no se les podía llamar granos, eran mayores que avellanas comunes”.

Leo eso y pienso en la tremenda granizada que hace unos días cayó sobre Guadalajara.

Y en otra cosa pienso.

Ciertamente el cambio climático es una realidad.

A veces, sin embargo, parece ser que en algunas cosas pertenecientes a la meteorología todo tiempo pasado fue igual.

¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre