Cuento mexicano de Nochebuena.

Llegaron los pastores al portal. De rodillas adoraron al Dios Niño y le entregaron sus regalos: miel y castañas; corderillos; dátiles; vino nuevo; leche de sus cabritas; requesón...

Vinieron después los magos y le ofrendaron sus preciosos dones: el oro, el incienso y la mirra.

Pero María estaba triste.

-¿Por qué no te alegras, esposa? -le preguntó José-. ¿Acaso no te gustaron los regalos de los pastores? La miel y el vino, los dátiles, los blancos corderillos ¿no fueron de tu agrado? ¿Tampoco te gustaron los valiosos presentes de los Reyes, el oro, el incienso, la mirra?

Desilusionada respondió la Virgen:

-Nadie trajo tamalitos.

¡Hasta mañana!...