Dijo el hombre de Egipto:
–Quiero que me entierren con mi gato.
Dijo el hombre de Grecia:
–Quiero que me entierren con mi volumen de Platón.
Dijo el hombre de Roma:
Quiero que me entierren con mi espada.
Dijo el hombre de la Edad Media:
–Quiero que me entierren con mi reliquia de Santa Ida.
Dijo el hombre del Renacimiento:
–Quiero que me entierren con mi medalla de Cellini
–Dijo el hombre de la Ilustración:
–Quiero que me entierren con mi telescopio.
Dijo el hombre del pasado siglo:
–Quiero que me entierren con mi televisor.
Dijo el hombre de hoy:
–Quiero que me entierren con mi iPad.
¡Hasta mañana!...