Cuando el sueño me vence al fin llegan los sueños.
Los conozco; están hecho de la misma materia de la vida: sombras, espejismos, fantasía, ficción…
No me perturban: sé bien que se irán.
Pero eso tampoco me perturba la vida. También ella se irá.
Este sueño que ahora sueño no parece sueño. Parece vida.
Esta vida que ahora vivo no parece vida. Parece sueño.
Al sueño le pregunto:
—¿Eres un sueño?
Me responde:
—Estás viviendo.
Le preguntó a la vida:
—¿Eres la vida?
Me contesta:
—Estás soñando.
Lo que me dicen no me desconcierta.
Del sueño pasé a la vida.
De la vida pasaré al sueño.

¡Hasta mañana!...