Historias de la creación del mundo.

-Esta noche no. Me duele la cabeza.

Los exégetas dicen que esa frase es tan antigua como la humanidad.

Adán la escuchaba con frecuencia.

La luna, recién creada también, lucía esplendorosa con una blancura que al paso de los milenios se ha opacado, y el plenilunio hacía que el hombre sintiera ciertas inquietudes que lo movían a ir hacia la mujer.

Ella adivinaba sus impulsos y volvía a decir lo mismo:

-Esta noche no. Me duele la cabeza.

Tantas veces se repitió lo mismo que Adán, amoscado, fue con el Padre y le pidió:

-Señor: ¿no podrías crear desde ahora la aspirina?

 

¡Hasta mañana!...