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Dicen que los seres vivos evolucionan para adaptarse al medio ambiente, a través de largos periodos de tiempo. Pero al amparo de esa teoría nunca se ha generado una nueva especie. Las nuevas especies han surgido de cambios y mutaciones generados en cortísimo tiempo…

Hasta hace poco todo estaba claro: veníamos de un mono que poco a poco se fue convirtiendo en humano. Lo que pasa es que nunca se han encontrado las evidencias que expliquen ese ‘poco a poco’.

Nadie ha encontrado hasta ahora el famoso eslabón que demuestre que muy atrás en el tiempo hubo un vínculo entre changos y humanos. ¿Cómo fue que el Homo (un primitivo mono bípedo) se convirtió ‘en un dos por tres’ en el dueño del mundo? Aquí están los hechos que contradicen abiertamente esa teoría evolucionista.

1. ¿QUÉ FÓSILES DE SERES VIVIENTES SE HAN ENCONTRADO?

>>  Los arqueólogos han sido los primeros sorprendidos en este campo.

De hecho, los expertos han observado, en el estudio de los estratos geológicos, que las nuevas especies parecen brotar de golpe. Sin procesos intermedios.

Un estudio efectuado por la Asociación Paleontológica de Inglaterra concluyó: “Numerosas especies de animales aparecen súbitamente en el registro fósil: ballenas, murciélagos, caballos, primates, elefantes, liebres, ardillas… Pero de ninguna de esas formas vivientes se han encontrado vestigios de un antecesor común”.

De igual manera, en ‘The World Book Enciclopedia’ se lee: “Muchos biólogos creen que el surgimiento de nuevas especies ha obedecido a cambios drásticos en los genes”, no poco a poco como sostenía Darwin, sino de sopetón. De la noche a la mañana (Darwin decía que la Naturaleza no da saltos).

Ante esta realidad se ha diseñado una nueva teoría llamada ‘Equilibrio Punteado’. Esa teoría postula que las especies evolucionan, pero que hay etapas en que la tasa mutágena crece enormemente y suceden mutaciones en cortísimo tiempo, inducidas por catástrofes cíclicas violentas.

Luego sobreviene un periodo de tranquilidad durante el cual ocurrienron las microevoluciones de que hablaba Darwin. Es decir, las pequeñas adaptaciones al medio ambiente que caracterizan a toda especie de planta y animal.

Lo malo es que Darwin propuso que esos “pequeños cambios” generaban a la larga “nuevas especies”. Pero se equivocó. Todas las variedades de mariposas jamás han producido algo que no sea una mariposa.

2. CON EL HUMANO ¿HA SUCEDIDO LO MISMO?

>>  Entre el mono y el hombre hay un abismo insondable.

 El humano es la única especie que ha evolucionado en un abrir y cerrar de ojos. Mientras otros seres vivos han demorado cualquier cantidad de millones de años en ser lo que son, nosotros hemos conquistado el planeta en un santiamén. Durante las catástrofes cíclicas es cuando han ocurrido las mutaciones más radicales, pero el humano no ha necesitado de esas catástrofes para evolucionar. Somos la única especie que ha evolucionado a una velocidad vertiginosa. Por ejemplo, ¿cómo se explica que el volumen del cerebro humano haya crecido de 650 a 1,800 centímetros cúbicos en apenas dos millones de años?

3. ¿QUÉ OPINA LA CIENCIA AL RESPECTO?

>>  El rápido desarrollo del cerebro humano, obedeció al alto grado de socialización de la especie.

El paleontólogo Raymond Dart afirma que el humano es el único animal en el que la socialización ha obrado milagros.

Sin embargo, los monos también tienen vida social, crean herramientas, están al mando de un jefe y se organizan en base a una especie de reglamento gregario. Pero nada más hasta ahí llegaron. Los simios siguen igual que hace millones de años.

Según Pablo Mecera, fue la posición vertical de la columna vertebral humana la responsable del cambio. De esa forma quedó libre la mano para manipular objetos. No obstante, el Australophitecus caminaba y no era ningún dechado de inteligencia. Además, se extinguió. Y no fue pariente directo del hombre.

4. ¿DÓNDE ESTÁ EL ESLABÓN PERDIDO QUE CONECTA AL MONO CON EL HUMANO?

>> Hasta hoy no se ha encontrado nada. Es una especie de Santo Grial de la biología.

En 1912 se pensó que el cráneo Piltdown era el eslabón entre el mono y el hombre, pero resultó ser un asqueroso fraude que escandalizó a la arqueología mundial.

Por otro lado, la famosa Lucy, un Australopitecus descubierto en Afar, Etiopía, no es eslabón de nada. El arqueólogo estadounidense Richard Leakey asegura que Lucy no es más que un simple mono bípedo con un gran club de fans.

5. ¿EL HOMO SAPIENS ES EL ‘NON PLUS ULTRA’ DE LA EVOLUCIÓN?

>>  Darwin creía que la evolución humana era un camino simple, progresivo, sin baches y siempre hacia arriba.

Darwin escribió acerca de eso en ‘El Origen de las Especies’, publicado en 1869… El darwinismo es una teoría bonita, pero la realidad es más compleja.

Darwin decía que todos los seres vivos evolucionan para adaptarse al ambiente, pero esa evolución nunca ha generado una nueva especie.

Las nuevas especies han surgido de cambios drásticos que han generado mutaciones violentas en cortísimo tiempo…

Cuando se estudiaron los cráneos de los neandertales y los cromañones, el mundo científico se preguntó: ¿cómo es posible que el volumen cerebral de un neandertal llegue a los 1,700 centímetros cúbicos, y el del cromañón sea de 1,800 centímetros cúbicos, siendo esos Homos anteriores a nosotros, que somos los supersapiens del grupo, con tan sólo 1,400 centímetros cúbicos de masa cerebral?

¿No que antes los hombres eran menos cabezones que ahora? Si bien el neandertal era feo pues tenía una viscera supraorbital en la frente, eso no anulaba su gran cerebro. Era muy semejante a nosotros, aunque un poco más corpulento. Así lo muestran los gráficos computarizados más recientes.

Según el paleontólogo Stephan Gay Gould, el neandertal es nuestro primo, no nuestro ancestro. Sin embargo, los neandertales desaparecieron de la faz de la Tierra. El cromañón los aniquiló.

El cromañón también se extinguió y nadie sabe por qué.

De todas las ramas del frondoso árbol de la familia humana, nosotros somos la única especie que sobrevivió.

6. ¿CÓMO EXPLICA LA CIENCIA EL MAYOR TAMAÑO DE ALGUNOS CRÁNEOS PREHISTÓRICOS?

>>  Heinz Stephan del Instituto Max Planck en Frankfurt ha tratado de explicar el mayor volumen craneal del neandertal y del cromañón.

Stephan ha dicho que “a mayor masa corporal corresponde mayor capacidad craneal”. O sea que al tener más tamaño se tiene más grande el cerebro.

Pero si a un cuerpazo corresponde un cerebrazo, ¿por qué el cerebro de un dinosaurio es del tamaño de una pelota de pin pon?”.

Hoy muchos aseguran que tener mayor masa cerebral no implica mayor inteligencia. Qué raro, antes juraban que sí, pero ante la evidencia del neandertal y el cromañón, han cambiado de opinión.