Es un pueblo de Japón, pero en muchas partes del mundo también se ha iniciado ya esta conciencia acerca del manejo de los residuos. A esto se refirió en un reportaje especial el periódico El País. Se trata del pueblo de Kamikatsu, en el cual sus habitantes organizan el material de desecho en decenas de categorías y están obligados a llevarlos a un centro especial de acopio.

Las categorías van desde las etiquetas de los envases, que se entregan limpios, hasta el tipo de las propias botellas. La población es de 2 mil habitantes y está determinada a conseguir el 100 por ciento del reciclaje en el año 2020. Empezaron en el 2000 y ha funcionado.

Quienes tienen automóvil llevan los residuos al centro, y quienes no, el propio centro se encarga de recogerlos. Pero la idea es que todos los habitantes hagan la separación correcta de los materiales de desecho y estos sean llevados al lugar donde serán tratados para reciclarse o reusarse. Hay particularmente un sitio en el cual se aprovechan algunos de esos materiales, un bar cultural, a donde son destinados, y en el que la población disfruta de jornadas de esparcimiento.

Una ciudad como Saltillo ha de considerar modelos que nos llegan de fuera. Estas noticias son verdaderamente atractivas para todos aquellos quienes piensan en la ecología, en el aprovechamiento de los recursos y en la reutilización de materiales de manera consciente.

Si bien es cierto que la ciudad es un ente gigantesco y que poner en marcha a gran escala el modelo que nos muestra una comunidad tan pequeña como lo es esta de Kamikatsu, con apenas los dos miles de habitantes que señalábamos líneas arriba, pudiera ser factible organizar por sectores de la ciudad.

Agrupar en ellos a la ciudadanía y abrir centros de acopio de cierto tipo de materiales, si queremos, para empezar. Un poco como ya lo hacen algunas empresas comerciales, pero en un proyecto más ambicioso y con una organización bien estructurada. Una organización que, desde los ámbitos institucionales, ofrezca planeación y certidumbre.

Creo que a Saltillo una de las cosas que está faltando es una mayor participación cívica. Una participación que se demuestre en jornadas de limpieza; en actividades de recolección de diversos tipos de materiales de desecho; en tareas comunitarias de orden social. Pareciera que la ciudad está frente a nosotros en exclusiva para servirnos de ella, pero no para servirla nosotros a ella.

En este ir y venir, en este intercambio que resultaría muy fructífero, muy enriquecedor, ambas partes resultarían altamente beneficiadas. Una ciudad más cuidada, más limpia, mejor diseñada, y unos residentes más felices de pertenecer a ella, habiendo participado en actividades para su mejoramiento, en conjunto con otros ciudadanos.

Pueblos como el de Kamikatsu, en Japón, nos ofrecen modelos de los cuales bien pudiéramos tomar nosotros mismos algunos de los ejemplos que se acomoden a nuestro entorno. No se trata exclusivamente de no tirar basura en las calles de la ciudad que habitamos (que de por sí ya es valioso en sí mismo), sino, además, de ver de qué manera podemos hacer que la basura sea llevada de mejor manera a los contenedores, de reciclarla, de reusarla, de desperdiciar menos, también, para que no se acumulen aquellos desechos que ya sabemos tardarán una gran cantidad de tiempo para descomponerse.

Es un gran tiempo para hacerlo. Empezando en casa y continuando, de la mano de las autoridades, en sectores cada vez más amplios, podemos llegar a mejorar el entorno en que vivimos y mantenerlo en buenas condiciones. Basta la decisión de hacerlo y una guía atendible para darle seguimiento.

Ausencias
En la última semana, se apagaron las queridas voces de gente buena. Voces que desde ahora quedan registradas para siempre por su bondad su enorme generosidad. 

Un recuerdo para todos los que, como ellos, dejan en esta tierra una semilla de sencillez y paz. No retumban sus voces, no las alzaron nunca estentóreamente. Caminaron tan dulce, tan suavemente como se fueron. Aquí se quedan, flotando en el viento y susurrando una melancólica melodía de amor.