En esta ocasión comentaré el libro de Édgar Adrián Mora: Mohandas Gandhi. Su vida y sus ideas acerca de la no violencia. En esta pequeña obra el autor nos habla de la vida de Gandhi, desde los inicios de su lucha en Sudáfrica –llegó a ese país en 1893– donde defendió legalmente utilizando métodos no violentos a los trabajadores hindúes y hasta su participación en la India. Gandhi vivió en carne propia la discriminación en esa región del mundo.

Su idea de la no violencia, de la resistencia pasiva y de la desobediencia civil es la que marcó su estrategia de defensa de los desposeídos, una combinación de métodos y procedimientos legales, de resistencia no violenta y de filosofía jainista. Gandhi se planteó siempre, lograr que el mundo tomara conciencia del camino de destrucción que fecundaban la guerra y la violencia. A la vez que en su conducta personal adoptó una forma de vida austera y un comportamiento que honró invariablemente los principios del diálogo y la paz.

En la segunda mitad del siglo XIX, la India era un país con una cantidad de culturas que no constituían una nación. Eran una mezcla de civilizaciones, religiones y culturas. Sus 230 millones de habitantes hablaban 179 lenguas, divididos a su vez en 544 dialectos, en una extensión de poco más de cuatro millones de kilómetros cuadrados. Los ingleses llegaron a la India desde el año 1757.

El autor Mora nos dice que desde esos primeros años en África se delinearon las características de la acción política de Gandhi: moderación en las solicitudes, sensatez en los pedidos concretos e intransigencia en los principios morales sobre los que se basan las peticiones. Que su participación en la lucha social y sus procesos de meditación lo llevaron a un cambio significativo en su forma de vivir. En su casa decide lavar y hacer los quehaceres por sí mismo. Obliga a su esposa a hacer también las tareas propias de la casa, lo que tensa las relaciones con su mujer.

El extremo del desprecio por la civilización occidental se manifiesta cuando Gandhi decide prescindir de los servicios de los médicos y ejercer él mismo de partero de su cuarto hijo. Gandhi se encuentra avergonzado por completo de la raza humana. Le indignan sobre todo las violaciones que los soldados ingleses realizan en contra de las mujeres indefensas. Es entonces cuando identifica una de las causas que, para él, engendra las muestras de violencia más aberrantes. La sexualidad. Esto lo lleva a tomar una de las decisiones más radicales de su vida: la total abstinencia sexual.

El autor también señala que uno de los textos de tipo político que influyeron profundamente en Mohandas, fue el de John Ruskin, un crítico de arte que escribió un libro llamado Hacia esto último, una feroz crítica del modo de vida materialista y de los medios de conquista que los ingleses llevaban a lo largo y ancho del mundo. Hay en este texto una defensa de la vida sencilla, del trabajo manual, enfrentado a la vida mecanizada y deshumanizada de las ciudades modernas. “El rico debería recordar que todo lo que tiene de más, se lo está quitando a otro”. Gandhi también traducía esto como el hecho de pensar que quien comía en exceso estaba quitando a otro ser humano su comida. De ahí, probablemente, su insistencia en mantener hábitos de alimentación que le proveyesen sólo lo necesario para mantenerse con vida.

Mora sostiene que donde podemos encontrar el germen de los argumentos para resistir al mal gobierno y hacer modificar su situación es, sin lugar a dudas, en el libro Sobre la desobediencia civil de Henry David Thoreau. Este profesor tenía un desprecio profundo por la sociedad esclavista de los Estados Unidos, por lo que, se retiró al campo a sobrevivir con el fruto de su propio trabajo.

Gandhi sostiene, nos dice Mora, que tenemos que conseguir que la verdad y la no violencia sean asunto no sólo de la práctica individual, sino de la práctica de grupos, comunidades y naciones. Que ese era su sueño. Que no tenemos que ser impacientes, y debemos tener una fe inquebrantable en los medios que estamos adoptando. Que debemos lograr la conversión por medio de la persuasión amable y un llamamiento constante a la cabeza y al corazón. Por eso debemos ser siempre educados y pacientes con quienes no están de acuerdo con nosotros. Y tenemos que negarnos con absoluta determinación a considerar a nuestros adversarios como enemigos del país.

@SalvadorHV

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