"En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

-La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque vez allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos la vida, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

-¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.

-Aquellos que allí vez –respondió su amo–, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

-Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquello que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas por el viento hacen andar la piedra del molino.

-Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo, quédate ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento y no gigantes aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que no oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca lo que era; antes iba diciendo en voces altas:

-Non fuyades (No huyáis), cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete”.

¿Les suena esta cita de El Quijote?

El mandato del Presidente de la República goza de una legitimidad que envidiaría cualquier gobernante democrático del siglo 21. Sus márgenes de maniobra son muy amplios, gracias a la mayoría legislativa de Morena y sus aliados; en tanto que la oposición partidaria a su gobierno se encuentra desarticulada, desconcertada y sin liderazgos claros y visibles.

Como bien sabemos llegó a la Primera Magistratura después de décadas de una lucha política disciplinada y muy a su estilo. Hoy detenta el poder y es el momento de hacer lo que exigió con vehemencia cuando fue líder opositor.

El ejercicio del poder público, especialmente cuando dispone del amplio respaldo ciudadano de que goza López Obrador, conlleva grandes oportunidades de cumplir lo prometido en campaña. Lleva consigo también la responsabilidad de concretarlas mediante obras y acciones concretas y de asumir las consecuencias que éstas traigan. El gobernante no puede ni debe de rehuir su responsabilidad.

“…la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado”, dijo recientemente el Presidente en Twitter (@lopezobrador_).

Crear molinos de viento que sólo existen en la cabeza de un Presidente que goza de la mayor popularidad posible en una democracia que no renuncia a su derecho a criticar, es una salida en falso. Crear adversarios y amenazas ficticias, cuando los adversarios están inmensamente debilitados, es un capricho, un error o simple cobardía. Supone negarse a asumir la responsabilidad de gobernar. Inventar escenarios que distraen para evadir los errores propios o de sus subalternos. Los molinos de viento creados por el Presidente no harán desaparecer los problemas nacionales. Más temprano que tarde, le tocará enfrentarlos. No hay de otra, para eso se alquiló y prometió a manos llenas.

@chuyramirezr