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Viajaba a exceso de velocidad y sin casco, cosa que atrajo la atención de los patrulleros que se encontraban recorriendo el surponiente de la ciudad

Para intentar librarse de las autoridades municipales que lo habían detenido por conducir en estado de ebriedad, un hombre ofreció dinero a los oficiales, pero sólo empeoró su situación legal.

Ramiro Arizael, de 38 años, iba en su motocicleta Italika por la calle Manuel González Ortega, de la colonia Santa Teresa, regresando ya a su hogar tras una noche de fiesta con unos amigos, que se extendió hasta la 1:30 de la mañana.

Viajaba a exceso de velocidad y sin casco, cosa que atrajo la atención de los patrulleros que se encontraban recorriendo el surponiente de la ciudad en acciones de vigilancia, marcándole el alto para una inspección.

Pero Ramiro ignoró por varios minutos a los oficiales que iban siguiéndolo con torretas y altavoces encendidos, hasta que se decidió por fin a orillarse para no causar una persecución que le trajera peores consecuencias.

No pasó mucho tiempo antes que los uniformados descubrieran que Ramiro presentaba aliento alcohólico, por lo que le informaron que sería detenido.

Desesperado, tomó su billetera y ofreció 400 pesos a los policías a cambio de dejarlo ir, pero sólo logró añadir el delito de cohecho a su lista de infracciones, terminando a disposición del Ministerio Público hasta que se defina su situación legal.