El gasolinazo y sus devastadores efectos sobre la economía familiar despertó la indignación y con ella  la movilización ciudadana en contra de los aumentos de precios en todos los rubros de la economía. 

En Coahuila, las marchas y los mítines se multiplicaron durante todo el mes que ya termina. 

En Saltillo, el  día primero de enero comenzaron las marchas de repudio a los exagerados aumentos de la gasolina; con asombro asistimos a la convocatoria del movimiento “Ciudadanos Unidos de Coahuila” conformado por 20 organizaciones civiles entre los que destacan, Saltillo Despierta, Sí a la vida, de General Cepeda, CEP Parras, Alianza Cívica, Pastoral Social, Juventud Comunista, Médicos por Saltillo, Colectivo Ixaya, Maestros Informados,  Aguas de Saltillo, Psicólogos Informados,  Artistas contra el gasolinazo, entre otros; hecho inusitado en Coahuila que se había distinguido por la inacción e indiferencia ante  los ataques en contra de la sociedad local por parte de la delincuencia institucionalizada, es decir, el Gobierno federal, el estatal y los municipales, cuya voracidad no había visto límites, hasta que Peña Nieto se encontró con Trump.

Fue también sobresaliente la participación de al menos 600 transportistas del área del transporte público de carga para los que el recio golpazo del alza de la gasolina anuncia la quiebra de muchos de ellos que conforman pequeñas empresas.  

Las manifestaciones de protesta contra el gasolinazo se presentaron también en la Región Laguna, la Carbonífera y en Monclova, hubo ciudades en las que protestaron seis o tres ciudadanos más el número no importa, aunque fuera uno, lo importante es mostrar la inconformidad y el repudio a la política económica agresiva de Peña Nieto. 

En Monclova la manifestación fue reprimida brutalmente por elementos de Fuerza Coahuila, corporación estatal encargada, según el Gobierno de Rubén Moreira, de combatir a las bandas del crimen organizado, pero ahí atacaron a los ciudadanos con gases lacrimógenos y detonaron sus armas, hubo disparos  con balas de goma, que aunque éstos no son letales pueden incapacitar a las personas fracturando huesos o afectando gravemente algunos órganos entre otros efectos nocivos, por lo que han sido prohibidas en varios países europeos, pero el Gobierno estatal afirma que en Coahuila no hay represión.

Una de las actividades de protesta muy importantes  que igualmente se ha visto sometida a la manipulación y a la represión  ha sido el movimiento no al aumento del transporte público en Saltillo, promovido por los Grupos Ciudadanos Unidos de Coahuila; la protesta ahí fue ante el Cabildo  del Ayuntamiento de Saltillo, de mayoría panista; los manifestantes  estuvieron en la sesión del Cabildo en la que a propuesta de los regidores priístas se pretendía aprobar  un subsidio  con recursos públicos a los transportistas a fin de disminuir el aumento a las tarifas, sólo dos regidores se opusieron al subsidio, el Cabildo en general defendió el aumento y a los concesionarios del  transporte urbano, a pesar de que éstos no han movido un dedo en años para mejorar el servicio y los usuarios tienen que soportar la desorganización y el pésimo funcionamiento de los autobuses.

El aumento fue de un 22 por ciento, más alto que el incremento de los combustibles y sin ningún compromiso de mejoría por parte de los concesionarios y también se aumentó la tarifa con tarjeta de prepago, que a pesar de que es más barata, la mentada tarjeta no funciona, los usuarios son vilmente engañados, en cambio los concesionarios son apapachados por el Ayuntamiento de Saltillo. 

El transporte público aumentó sus tarifas en Ciudad Acuña, Piedras Negras, Saltillo, Torreón y Monclova. Péguenle al pueblo, al cabo aguanta todo.