No creo en movimientos ni decretos. Menos en internet y redes sociales las cuales todo lo pudren con su rapidez y efímera presencia en el ciberespacio. No creo en darle “Me Gusta” a una página de Facebook, no creo en Twitter, no creo en caminatas, no creo en ayunos, no creo en protestas callejeras… no creo en nada de ello. Por eso nunca estoy decepcionado. Y sí, una vez más lo voy a probar: los movimientos amamantados en la red son fuego fatuo, glamor cibernético; pero ya cuando se trata de participar y arriesgar el nombre, el trabajo y de plano, la vida, todos se rajan. 

Los movimientos sociales prohijados desde el rencor, el dolor y el sufrimiento, igual, con el paso del imbatible tiempo pasan a ser sombra, polvo, humo, nada. En su momento, retratarse con el poeta Javier Sicilia era políticamente correcto. El dolor de la muerte, el asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia (marzo de 2011), hizo que el poeta cambiara los sonetos bien medidos por la rabia y arranques de cólera ante la pérdida del joven. El maestro Sicilia estaba en Filipinas. Desde allá regresó lo más rápido posible a Cuernavaca, Morelos. ¿Qué hacer ante un gobierno que no funciona y donde las instituciones son incompetentes o de plano, coludidos con el crimen organizado?

Javier Sicilia hizo lo que muchos hacen en México (mucha parafernalia y poca efectividad, igual que el monje mediático de Raúl Vera López): marchar. Salió a las calles a destetar su dolor y pena. Las crónicas de esos días (6 de abril de 2011 en adelante) dicen a la letra que un río humano acompañó a su líder, Javier Sicilia, para protestar por el asesinato del joven, la inseguridad galopante y la pulverización del tejido social en la bella Cuernavaca. Primero, alrededor de  mil 500 personas iniciaron la caminata de la Glorieta de La Paloma a la Plaza Principal. Cuando aquella marea humana avanzaba, se contabilizaron 5 mil ciudadanos. Cuando llegaron a la Plaza Principal, más de 20 mil personas. ¿Recuerda usted las consignas de la marcha? “Todos somos Sicilia”, “Javier Sicilia, somos tu familia”. En la plaza, con buena dicción, pero poca literatura, soltó un reclamo emperrado en su pecho: “¡Estamos hasta la madre!” luego vendría un plantón. Posteriormente la llamada y publicitada “Caravana por la Paz” que generó el “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad” (2011-2012), la cual desembocó en la Plaza de la Constitución en el remolino del DF. ¿Asistencia? Se habló de hasta cien mil personas. Ya entusiasmados por el éxito, usted recuerda, dicha Caravana se fue hasta los USA. Políticamente era correcto retratarse con el poeta Sicilia. Todo mundo se sumó a su justo reclamo de justicia. 

Esquina-bajan
Luego, hubo otro movimiento que igual, “cimbró” al País (vaya pues, es como ahora la “elección histórica”, en fin, de risa loca tanta mamada). Fue el 11 de mayo de 2011, alumnos de la Universidad Iberoamericana se organizaron en la red de redes y crearon el hastag ≠Yosoy132. Los niños le gritaron en ese entonces al candidato priista Enrique Peña Nieto hasta que se cansaron (hoy leo que quieren levantarse de ser zombis, en fin). El movimiento duró lo que dura un corto invierno, para decirlo con Joaquín Sabina. Llegaron las elecciones y Peña Nieto ha sido el Presidente con más votos obtenidos en la urna hasta el día de hoy (20 millones de sufragios, creo recordar). ¿Y la influencia del movimiento que “cimbró a todo México”?

Por cierto: en 2012 en la Encuesta Nacional Sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP), 55% de los jóvenes encuestados no tenían conocimiento del movimiento juvenil “Yo soy 132.” ¿Así o más claro señor lector, la influencia de la tontería de Internet en la vida política y social de los mexicanos? En esta misma encuesta se dan los siguientes datos de miedo: 59% de los jóvenes encuestados no sabe cuánto dura el periodo legislativo de un diputado o un senador. 59% no pudo nombrar correctamente a los tres poderes de la Unión… ¿Este es el futuro de México, educados en Internet y lejos de la abominable televisión? Sí, estos jóvenes son hijos de internet y por eso, vamos directo al despeñadero. 

Acabemos esta pinche y triste charada: en Morelos, donde se gestó el movimiento que iba a cambiar a México, con una caravana de manifestantes que llegó hasta los Estados Unidos y justo, justo cuando este movimiento bramaba en las calles, hubo elecciones en Morelos. ¿Sabe usted quién ganó la Alcaldía de Cuernavaca? Un deslenguado tipo que al parecer, un libro completo no ha leído en su vida: Cuauhtémoc Blanco. Sí, el exariete mexicano. Hoy, es el candidato a la Gubernatura y según todos los sondeos y encuestas, va arriba por 20 puntos sobre su más cercano rival (“El Economista”, encuesta mes de mayo). ¿Y la influencia de internet, y la semilla de la ira por qué no ha florecido al ser sembrada una y otra vez en tierra fértil, como son los ignorantes muchachos; y la influencia de los movimientos sociales, y la fuerza de los “memes” y tuits…? 

Letras minúsculas
Caray, lamento publicar lo anterior que debe de estar más que claro en este México nuestro de “activistas aguerridos de sofá.” Pura mamada.