Silverstein falleció por causas naturales relacionadas con afecciones cardíacas
Foto: Tomada de Internet

Thomas Silverstein, de 67 años, preso de por vida y gángster conocido por apuñalar a muerte a un guardia de la prisión federal en 1983, murió de complicaciones de una enfermedad cardíaca el 11 de mayo.

Silverstein, un nativo de California, es conocido como uno de los hombres más violentos que se encuentran bajo custodia federal. Formaba parte de la pandilla de la prisión de la Hermandad Aria de la supremacía blanca y se pensaba que era personalmente responsable de al menos cuatro asesinatos, todos en prisión, y declaró públicamente que pensaba que la violencia era una consecuencia natural del encarcelamiento.

En la cárcel estaba aislado con severas restricciones, en una celda sólo para él, con las luces encendidas las 24 horas del día. 

Conocido como “Tommy Terrible”, Silverstein estuvo recluido en las cárceles más seguras de Estados Unidos. En 1983, él y otro miembro de la “Hermandad Aria” aprovecharon una falla en la seguridad para emboscar y apuñalar repetidamente al oficial Merle Clutts.

Silverstein nació en Long Beach (California) en 1952 y pasó la mayor parte de su vida tras las rejas. En 1971, a los 19 años, cumplió condena en San Quintín por robo. Tras su liberación, cometió otros tres robos a bancos en California y cuatro años después lo enviaron a una prisión federal en Kansas. Más nunca saldría en libertad, aunque fue cambiado de cárcel.

Asesinó a un compañero de prisión en 1980 y fue trasladado a una instalación de máxima seguridad en Marion, Illinois. En menos de un año fue nuevamente acusado de matar a otro preso. Mientras esperaba el juicio, mató a puñaladas a Raymond “Cadillac” Smith, un miembro de la pandilla de la prisión “C.C. Blacks”, y arrastró su cuerpo hacia arriba y hacia abajo de la grada frente a otros, gritando burlas mientras lo hacía.

En 1983, a Silverstein lo escoltaban a una ducha cuando logró deslizar sus esposas frente a otra celda, permitiendo que otro recluso afiliado a la “Hermandad Aria” las abriera. Silverstein luego usó un vástago de prisión para atacar al oficial Clutts, apuñalándolo docenas de veces.

Horas más tarde, otro miembro de la “Hermandad Aria” preso allí, Clayton Fountain, repitió la técnica para matar a otro oficial de correcciones, Robert Hoffmann.

A partir de allí Silverstein se mantuvo aislado por el resto de su vida. Pasaba sus días dibujando, correspondiendo cartas con un número limitado de personas, y al parecer estaba trabajando en un libro autobiográfico cuando murió.

Con información de The Mercury News y El Diario de NY