Dañan organización. Las oficinas se preparaban los próximos comicios. / EFE
Incendian el inmueble y se inmolan con explosivos que traían en sus cuerpos

TRÍPOLI, LIB.- Un ataque suicida y de otros milicianos que atacaron la Comisión Electoral de Libia, la capital, dejó un saldo, hasta el cierre de esta edición, de 16 muertos y 19 heridos. El ataque es un aparante intento de obstaculizar las elecciones previstas para este año.

Según el jefe de Seguridad Central en Trípoli, Mohamad al Damidja, el atentado terrorista fue obra de tres presuntos miembros de la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico, dos de los cuales hicieron estallar artefactos explosivos que llevaban adosados al cuerpo. Los extremistas aprovechan el caos que impera en Libia y han cometido recientemente varios atentados.

“El tercero fue abatido por agentes de seguridad en el exterior del edificio”, precisó Al Damidja.

Antes de hacerse estallar, los asaltantes incendiaron el edificio y mataron a tiros a tres agentes.

Libia se sumió en el caos tras la rebelión popular del 2011 que derrocó y mató a Moamar Gadafi y ahora el control está dividido entre gobiernos rivales, cada uno con el respaldo de múltiples milicias. El gobierno respaldado por la ONU está basado en Trípoli.

La Comisión Electoral Libia es un cuerpo tutelado por la ONU que tiene como principal función registrar a los libios que deseen votar en esos comicios, para los que aún no hay fecha concreta, aunque se tienen previstos para este 2018.

El proceso forma parte de un nuevo plan de paz y reconciliación lanzado por el enviado especial de la ONU a Libia, Ghassem Saleme.

Varios expertos locales y analistas internacionales creen, sin embargo, que la consulta no es posible a corto plazo y dudan de su efectividad al recordar que en 2014, con una situación de seguridad más propicia, apenas votaron 630 mil personas, un 10 por ciento de la población libia.

Aquellas elecciones sumieron Libia en la división política y el caos que vive hoy, ya que el entonces Gobierno islamista en Trípoli no reconoció el nuevo Parlamento, que se vio obligado a instalarse en la ciudad oriental de Tobruk.

En septiembre de 2015, y tras un proceso de diálogo fallido, la ONU forzó un acuerdo y creó el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), que desde abril de 2016 está establecido en la capital pero casi sin apoyo en el resto del país.

Además de la división política, Libia está sacudida por la presencia de numerosos grupos yihadistas, como el Estado Islámico o la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico, y por la actividad de bandas de contrabandistas de personas, armas y combustible que sostienen su economía.

Human Rights Watch, a través de un mensaje difundido en redes sociales, resaltó lo difícil que será realizar elecciones mientras Libia siga dominada por una serie de milicias armadas. 

Con información de EFE, AP y DPA