Palabras mutantes. El artista considera que los términos modifican su significado constantemente. Foto: Cortesía
Rafael Ortega explora la manera en cómo el lenguaje se transforma y es modificado por sus usuarios, las personas, y las construcciones que de esta actividad se desprenden

Continuando con el mismo discurso artístico que le hizo acreedor de una beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), Rafael Ortega explora la manera en cómo el lenguaje se transforma y es modificado por sus usuarios, las personas, y las construcciones que de esta actividad se desprenden.

Para ello desarrolló la trilogía de “Las Palabras” para la Taberna El Cerdo de Babel, que presentó el pasado junio y planea continuar con la segunda edición en octubre.

Como parte de la misma exploración del artista, “Textos para un Diálogo Roto” que se inauguró el viernes 9 de marzo en la galería de la Alianza Francesa de Saltillo, persigue el mismo objetivo de las otras series, pero se distancia de ellas en cuanto que se trata de una propuesta con una presentación visual diferente y que no encontró cabida con el resto de la obra.

El proyecto proviene de una constante en mi producción que es cuestionar las relaciones violentas, desiguales, que comúnmente ese englosan en las relaciones de poder. Es una constante que he trabajado mucho tiempo, en un momento dado empecé a trabajar con la palabra escrita y la manera en que ésta se transforma a conveniencia de cierto grupo”, explicó el artista.

Yo juego con la literalidad y la no literalidad de las palabras, pues son a final de cuentas un producto humano que tienen la función de ser leídas y de cumplir la comunicación, al momento de esquivar esa idea y de negar la posibilidad de leerlo es como jugar un poquito con la idea de cómo se pierden esos valores y cómo se cambian”, añadió.

La manera en que esta idea se expresa la resuelve a través de composiciones tipo collage de textos recortados en papel, cuyo contenido está no sólo descontextualizado, sino que resulta complicado de leer, dejando la interpretación abierta y colocando las palabras en una posición frágil donde su significado puede mutar con facilidad.

En este proyecto yo estoy manejando la palabra perdiendo su capacidad de ser literal, su capacidad de ser leída de una manera inmediata, tal cual, siendo más una lectura como poética, intuitiva, ya que es muy complicado, como podrán ver, leer lo que el autor tuvo como intención”, explicó antes de dar paso a la inauguración.

La diferencia entre las series planeadas para el Cerdo de Babel y ésta radica en que “aquellas son más punk, más agresivas e inmediatas, aquí tiene un poco más de elegancia, el recinto da para esa idea y muchas frases son en francés”.