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Mientras figuras como Aida Cuevas creen que el género está tomando un auge, otras, como María Elena Leal —hija de Lola Beltrán—, dicen que atraviesa un momento difícil

Llorar por amor, cantarle a la madre, echarle sal a la herida por la traición de un amor o retratar la belleza de nuestra tierra, es algo innato en la música mexicana, ésa, la del mariachi con sombrero y guitarra, esa música que según el antropólogo Jesús Jáuregui nos acompaña desde el siglo XVIII.

A lo largo de su existencia, ha vivido de todo: Momentos de esplendor con exponentes como Chucho Monje con México lindo y querido, Tomás Méndez con Cucurrucucú Paloma, las composiciones de José Alfredo Jiménez, Tito Guízar, Lucha Reyes, Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Lola Beltrán Lucha Villa y María de Lourdes, entre otros, llenaban recintos en los lugares donde se presentaran, dentro o fuera del país.

Pero también se ha sumergido en severos baches, de hecho, expertos en la música como Pável Granados, coordinador del Catálogo de Música Popular Mexicana de la Fonoteca Nacional; Aida Cuevas, primera cantante de ranchero que gana el Grammy (2018); María Elena Leal, cantante e hija de Lola Beltrán, y Jesús López, secretario general del Sindicato de Mariachis y Tradiciones Afines, coinciden en que se vive un tiempo complicado, pero no porque no haya talento en la interpretación o composición, sino porque no hay apoyo ni espacios para exponer de manera masiva este género con el que se identifica al mexicano.

“No me gusta la palabra crisis, no creo que lo esté, eso nos remite a verlo sólo a través de un criterio comercial y hay mucho más que eso. Estamos acostumbrados a medir lo que pasa en un país sólo a través de los medios de comunicación y eso no siempre es así, es usar unos lentes muy miopes”, aseguró Pável Granados a Excélsior.

Las opiniones entre los estudiosos del tema y quienes se suben al escenario a cantar y darle continuidad a este género musical se divide, pues mientras unos aseguran que es muy complicada la situación, otros aseguran que se tiene un repunte y que se está dando la batalla.

“Creo que la música mexicana está tomando un auge, lo veo en el trabajo, siento que la gente, sobre todo las nuevas generaciones, están retomando eso que sus padres les enseñaron en cuanto a la música del mariachi, te lo digo porque en mis redes sociales me escribe mucho jovencito".

“Hay más gente que se une a la música ranchera, para mí, estamos viviendo un segundo aire, es más, en unos días saldrá un nuevo programa de televisión que será de música mexicana, que conduciré y en el que nuevos valores tendrán un espacio y se apoyará a la música del mariachi”, adelantó a Excélsior Aida Cuevas, quien es de las exponentes de música mexicana que tiene mucha presencia internacional.

Otros manifiestan cierta decepción, pues sienten que la música mexicana no es profeta en su tierra.

“Está en un momento bastante difícil, sobre todo para las mujeres que interpretamos el género ranchero, porque no hay espacios, hay poca difusión, de hecho, en la televisión no hay alguna emisión para difundir a todos aquellos que cantan con mariachi y eso es una tristeza, porque en otros países acogen esta música con mucho gusto: Francia, Suiza, España, Sudamérica, Estados Unidos, Alemania, en muchas partes del mundo hay mariachi, incluso con los oriundos  de estos países.

“Así, ya tenemos mariachis chinos, japoneses y aquí no le damos la importancia que deberíamos”, comentó María Elena Leal, hija de Lola Beltrán, quien fue la primera cantante ranchera que se presentó en el Palacio de Bellas Artes, en la sala Olympia de París, en la sala Tchaikovsky de Moscú; el Conservatorio de Leningrado; en el Carnegie Hall, Madison Square Garden y el Metropolitan de Nueva York, además, actuó en la Casa Blanca, entre muchos otros escenarios.

Por su parte, Chucho López, como se le conoce en el gremio de los mariachis, aseguró que el problema radica en que ya no existen las herramientas para difundir esta música y, aunque ahora están las redes sociales, no es suficiente.

“Tenemos un gran problema, ya no hay disqueras, se acabaron la RCA, Capitol, Polygram, en fin, ya no hay, ahora, a alguien que tenga talento ¿de qué le sirve si no tiene dinero?

“Las redes sociales ayudan para que se vea que se hace algo, pero el apoyo era de la compañía disquera, que te ponía en el escaparate. Por otro lado, el tiempo bonito de la televisión también se acabó, ya no hay emisiones que le den la importancia a la música mexicana como Noches Tapatías, El estudio de Pedro Vargas, Siempre en domingo En vivo; estamos en un problema muy grande”,
puntualizó López.

Sin embargo, aunque parece un panorama sombrío, aceptaron que la música mexicana no morirá y que podrán existir modas, pero este género sobrevivirá a cualquier situación complicada.

“El hecho de que haya una situación difícil no quiere decir que haya carencia de intérpretes, de talento; la hay de espacios y hay una pugna en cuanto a lo que espera la gente y la manera de pensar de los medios de comunicación, que es muy global.

“Es un poco triste ver que la música mexicana sobrevive a pesar de los medios de comunicación, la gente se sabe estas canciones, admira a estos ídolos, pero no por los medios. Mientras la industria siga viendo a la música mexicana como algo que no les compete o un adversario, va a seguir causándose una erosión en este género”, sentenció Granados.

Herederos al rescate

Aunque vive un momento complicado, la música mexicana sigue teniendo exponentes jóvenes a quienes les gusta, la traen en la sangre y que captan la atención del público de su edad.

Así, expertos y figuras coincidieron en que Alex Fernández —hijo de Alejandro Fernández y nieto de Vicente Fernández— y Ángela y Leonardo Aguilar —hijos de Pepe Aguilar y nietos de Antonio Aguilar y Flor Silvestre— son quienes vienen a refrescar a la canción mexicana.

“Me encantan, eso quiere decir que la música mexicana va a seguir estando en nuestros corazones, estos niños que tienen muchas ganas y escuela porque tienen padres talentosos que se han dedicado a nuestra música, con esos maestros, es lo mejor que nos ha pasado, porque ellos van a atraer a público de su edad y la música mexicana seguirá vigente.

“De hecho, también mi hija saltará al escenario, esto se dará antes de que termine el año y es que la música mexicana necesita seguir adelante”, dijo Aida Cuevas.

“Los hijos de Pepe Aguilar y Alejandro Fernández vienen a refrescar la escena musical, cantan bien, están guapos y, bueno, tienen el apoyo de sus padres, pero tienen que demostrar que el talento lo heredaron, no es cualquier cosa, la tienen muy difícil”, puntualizó Jesús López.

En ese tenor, Alex Fernández, quien debutó hace un año con muy buena aceptación del público, y que en octubre tendrá su primera presentación en solitario en nuestro país, sabe perfectamente que está frente a un gran reto.

“Es una gran responsabilidad, pero estoy dando todo de mi parte, avanzo cada día, estoy aprendiendo mucho, sobre todo con los maestros que tengo, que son mi abuelo y mi papá.

“Mi equipo y yo intentamos hacer que los jóvenes de mi edad y más chicos volteen a ver nuestra música. Todo es tendencia y ahorita a lo mejor está lo urbano, el reguetón y eso, pero nosotros estamos intentando llegarle a las nuevas generaciones con nuevos ritmos, metiendo nuevos instrumentos o no tan convencionales en la música mexicana, pero sin perder la esencia”, comentó.

Estas innovaciones vienen en el segundo disco, en el que ya está trabajando.

“El proceso es tardado sobre todo por la calidad que le estamos dando, es más fresco, le meteremos algo de acordeón, será más movido, quiero revolucionar al mariachi, pero no al grado de que se pierda, no quiero inventar otro género, son detalles que harán la diferencia”, comentó el hijo de El Potrillo.

Ángela y Leonardo Aguilar son otros de los nuevos valores en esta música. Nacieron y han crecido en el seno de este género, de hecho, ella, con apenas 15 años, ya ha sido nominada a dos premios del Latin Grammy y al Grammy Americano en este año, mientras que Leonardo también ha sido nominado en dos categorías al Latin Grammy en 2017.

“Canto música mexicana no por compromiso, crecí con ella, es parte de mi vida, no me disfrazo cuando canto y esa autenticidad se nota. Mi hermana y yo representamos a nuestro país y nos
enorgullece presentar algo de nuestra tierra, especialmente ahorita que estamos pasando, desgraciadamente, momentos de racismo y separación”, comentó Leonardo a Excélsior.

El hijo de Pepe Aguilar sabe que aunque viene de una dinastía en la música mexicana, tiene que demostrar que su talento sólo le pertenece a él.

“Es más fácil estar en este medio por mi familia, eso es cierto, porque lo más difícil es que la gente te voltee a ver, vengo de una escuela de música en la que me enseñaron que la música se trata de oportunidades y de aprovecharlas, ahora, si por mi apellido me ven, es una súper responsabilidad, porque como me dice mi padre ‘el apellido no canta y la gente no va a verlo, vienen a verme a mí’, entonces, no sólo está de por medio mi nombre, sino el de mi familia”, dijo Leonardo, quien también ha debutado en la composición.

En ese tenor, el cantante adelantó que estará estrenando un nuevo sencillo en dos meses y que será el 4 de octubre cuando llegue a la Arena Ciudad de México con Jaripeo sin fronteras, espectáculo ecuestre que realiza con su familia.