El Santo Patrono de nosotros los comunicólogos…

-¡Marshall McLuhan!

-Esteee… No. El otro patrono de la Comunicación, el filósofo y semiólogo italiano, Umberto (sin H) Eco, pudo atestiguar los prodigios de la era de las comunicaciones digitales, antes de fallecer en 2016, a los 84 años.

Aunque, lejos de mostrarse maravillado por la cantidad de información que hoy puede manejar el individuo promedio, o por los alcances que esta misma plataforma le permiten al pensamiento, Eco nos dejó, a manera de opinión, una demoledora sentencia:

“Las redes sociales le dan el derecho a hablar a legiones de idiotas”.

Por tratarse del ámbito filosófico, el escándalo desatado por este comentario, que se tachó de “elitismo intelectual”, apenas y no pasó desapercibido.

Además a esas alturas de su vida, a don Umberto ya le venía muy floja la desazón que con sus palabras pudiera causar en la comunidad “twittera” o “facebookera”, las principales agraviadas o a las que mejor les quedó el saco.

No conforme, el autor de “El Nombre de la Rosa” recurrió a su genio literato para expresar en imágenes su punto:

“…legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. ¡Es la Invasión de los necios!”, puntualizó.

Por categórico que sea, no deja de ser sólo un comentario que describe una tendencia generalizada. Es obvio que la gente brillante también recurre al internet (alguien tiene que operar el servidor). De hecho, las personas inteligentes tienden a afinar sus habilidades gracias a las herramientas de la informática, mientras que los lerdos, lo son más con cada día que pasan a la deriva en el océano de la data.

Tampoco es como que internet haya dado voz por primera vez a los zafios. Ya antes, la tele hizo rebuznar masivamente a mucho borrico.

Y por supuesto, la política ha sido la mejor caja de resonancia de la imbecilidad, con la enorme desventaja de que aquí las sandeces no suelen ser increpadas, ni siquiera discutidas abiertamente, sino repetidas como verdades absolutas, ello dependiendo del grado de democratización de un país, lo que significa que hasta hace no mucho era impensable contradecir a los detentadores del Poder, a riesgo de desaparecer.

Espero, por disentir con el ilustre pensador italiano, no me vayan a revocar en automático mi título o cédula profesional. Tampoco es como que esté retando sus más sesudos postulados, apenas un comentario hecho a la ligera, seguramente después de que trató de hacer entrar en razón a algún necio por Facebook, cosa que pone de malas hasta a las más ínclitas eminencias.

Sin relación con lo anterior (o a lo mejor sí), el desgobernador de este páramo hambriento de justicia (y de chicharrosca), Miguel Riquelme, no pudo contener sus ganas de opinar sobre el tema de Evo Morales, hoy asilado en esta bella Patria, la Tetransformada República Amloísta, antes México.

De acuerdo con don Mickey Riquelme, México “está metiendo demasiado el brazo por Evo Morales”.

Y quizás la razón le asista, no lo sé, de verdad lo ignoro, pero en su posición dicho comentario se vuelve en automático una necedad. Veamos:

Según Riquelme Solís, el Gobierno debería estar ocupado resolviendo la problemática interna, antes que entrometerse en el devenir de otras naciones.

Sin embargo, él con su comentario está incurriendo en lo mismísimo que critica. Está sumándole ruido a un asunto que está muy por encima de su esfera de competencia. Y aunque sólo es un comentario, quizás en respuesta a pregunta expresa (la prensa local suele formular sólo preguntas a modo), bien pudo excusarse modestamente, pero prefirió pronunciarse y criticar las decisiones de la administración de AMLO.

Como ya dije, este simple comentario lo hace caer en contradicción. ¿Sería pues tan amable, don Riquelme, de ser congruente y abocarse únicamente a los temas que le conciernen al Estado que dice gobernar?

¿Qué tal que intentamos agotar, por ejemplo, el asunto de Jorge Torres López, buscado por la DEA y extraditado a EU?

¡Le precedió en el cargo, por Dios! Y ni una somera opinión le merece.

¿O qué tal que hablamos de las finanzas estatales? Proveedores pirata, empresas fantasma, dinero desaparecido de municipios e instituciones públicas. Son tópicos que nunca se tratan a cabalidad.

¿Qué tal que hablamos de seguridad en el Estado? ¿O le piensa de plano dar carpetazo a las decenas de desapariciones y a los miles de restos humanos encontrados en la Entidad?

O si tanto desaprueba el brazo de México metido en lo de Bolivia. ¿Qué nos dice de la vez que el mismo Gobierno Federal estiró el brazo a lo largo de todo el atlántico para sacar del bote en España a otro distinguido coahuilense caído en desgracia?

Tenemos muchos problemas en la patria chica como para andarse adornando, opinando sobre la política exterior que adopte la Presidencia de la República. Bueno o malo, esos asuntos corresponden a otra liga a la que don Riquelme nomás no habrá de pertenecer jamás. Así que su opinión, como si la hubiera “posteado” en Facebook: igual de útil, igual de oportuna, igual de constructiva, igual de desechable.

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