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El periodista Salvador Camarena, en su columna La Feria del periódico El Financiero, da a conocer un caso que expondría un posible nepotismo en el incipiente gobierno de Andrés Manuel López Obrador

El periodista Salvador Camarena, en su columna La Feria, del periódico El Financiero, da a conocer un caso que expondría un  posible nepotismo en el incipiente gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El analista político narra que en una imagen publicada por el periodista Esteban Illades, del recién nombrado secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, se puede ver a varios personajes, pero destaca entre ellos el hijo del propio Jiménez Espriú, Javier Jiménez Gutiérrez, a quien seguramente ya le ofreció un puesto en la SCT.

Camarena agrega: "Javier Jiménez Gutiérrez es socio de Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle LLP, una importante firma legal con presencia en 17 países, actividades en sectores de infraestructura y energía entre otros, y que asesora tanto a clientes privados como públicos.

"En esa firma, y según el sitio de la propia Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle LLP, Jiménez es un socio en las áreas de desarrollo de infraestructura, petróleo y gas y en arbitraje internacional. En el mismo sitio se destaca que tiene experiencia en transacciones corporativas, privatizaciones, proyección financiera y arbitraje, incluidos proyectos de la industria petrolera y eléctrica".

Asimismo, el periodista da a conocer que Curtis ya tuvo al menos dos contratos con el gobierno pasado en el tema de energía, por un total de casi diez millones de pesos. Uno fue con la Secretaría de Energía y otro con la Comisión Nacional de Hidrocarburos. 

El columnista se cuestiona si Jiménez Espriú declarará que tiene conflicto de interés con respecto a las actividades de su hijo, y finaliza su columna deseando que el nuevo secretario no caiga en lo que tanto crititaron del recién concluido gobierno de EPN, a quien tanto criticaron, y recordó cuando el mismo Jiménez Espriú, en 2014, ante la reforma energética de Peña Nieto ironizaba que haría falta una “reforma ética” que permitiera que “funcionarios de un sector tengan negocios en el mismo; que familiares de funcionarios sean socios o agentes de empresas concesionarias; que los funcionarios pudieran emplear a sus familiares en las áreas de su responsabilidad, lo que evitaría la monserga actual de que, digamos, el de Gobernación le dé trabajo a los hijos del de Energía, que el de la Procuraduría contrate al hijo del de Comunicaciones y Transportes…”