Hace tiempo leí el libro Salud es riqueza de Louis Ignarro y Andrew Myers. Hoy en el marco de la pandemia del coronavirus y de las preocupaciones y los miedos que ella nos ha impuesto, y que no hay un tratamiento definitivo para hacer frente a esa gripe y que la vacuna apenas empieza a aplicarse, la gran pregunta es ¿de qué forma podemos fortalecer nuestro sistema inmunológico, para estar en mejores condiciones de salud para enfrentar una enfermedad tan impredecible? ¿Esto es, qué debemos comer, beber, qué medicamentos tomar para fortalecernos? ¿Qué ejercicios hacer? Y también, ¿cómo enfrentar el estrés que provoca el temor a contagiarnos de coronavirus?

En el libro Ignarro y Myers, nos dicen, de lo que se trata es que cada uno de nosotros nos hagamos cargo de nuestra propia salud y longevidad. Y guardan la esperanza de que el texto nos motive para lograr vivir hasta los cien años, de manera activa y proactiva, y hacer elecciones inteligentes para prevenir la deficiencia y degeneración en nuestro cuerpo. En este libro nos hacen una propuesta para atender nuestra propia salud que, hoy en tiempos de coronavirus, es más urgente. Que no esperemos a estar enfermos para atender el deterioro de nuestro organismo.

Según estos doctores, su propuesta tiene el poder de rehacer el sistema de atención médica, pero implica hacerlo uno mismo y convertirnos así, en socios con todos los derechos sobre nuestro propio bienestar. Nos dicen: “Esperamos que este libro sea el primer paso en un proceso polifacético de desarrollo de la fortaleza total de su propio bienestar para retomar el control de su cuerpo y vivir con toda la vitalidad posible”. Están convencidos que el tomar la iniciativa por nuestra propia cuenta y nosotros hacer el trabajo, cambiará nuestra vida para mejor, en formas que casi ni nos imaginamos ahora.

Los autores nos plantean: “Éste es un libro sobre bienestar, por eso dejaremos las discusiones sobre teoría económica, ejecuciones hipotecarias y préstamos de alto riesgo a aquellas personas idóneas”. Pero no podemos pasar por alto una situación que nos salta a la cara de forma que nos angustia, tan solo pensarlo: enfermarse en este mundo cuesta mucho dinero y morirse también. Por eso hay que ocuparnos de nuestra salud desde ahora. Nadie lo va a hacer por nosotros. En mi caso por ejemplo, hace tiempo se me presentó el dolor de la ciática, y la medicina alópata que me aplicaban, solo era para amortiguar el dolor, no para curar la enfermedad. Un médico alópata me recomendó que dejara esos medicamentos y fuera a un tratamiento alternativo, esto es la apiterapia. Desde hace cinco años, más o menos, acudo casi cada semana a un tratamiento de esa naturaleza.

Me aplican en diferentes partes del cuerpo piquetes de abeja. No he vuelto a sufrir de la ciática. Ni tampoco, en ese tiempo he padecido de una gripe. Me dicen que si duele, pues claro que duele, pero es más fuerte el dolor de la ciática.

Hace tiempo leí el libro Orfandad de Federico Reyes Heroles, hijo de don Jesús Reyes Heroles, escribe que su papá les contó que cuando era niño, se curó de la fiebre reumática, con piquetes de abeja. Que le introducían sus piernas en un cajón y luego le echaban un montón de abejas. Y que así se había curado de sus reumatismos. Sin duda, como dicen los autores, la salud y la riqueza están entrelazadas intrincadamente, y las estrategias y los modos de pensar se pueden aplicar a ambas, y creo que las maneras de fortalecer nuestro organismo, también puede estar en vías alternas que nos proporciona la naturaleza. Ellos acuñaron los términos “BioDebt” y “BioWealth” para reemplazar los términos desactualizados de “enfermedad” y “salud”. Apuntan que si abordamos el cuidado de nuestra salud con la misma consideración y el mismo pensamiento a largo plazo, que empleamos cuando invertimos nuestro dinero, probablemente disfrutaremos de una vitalidad mayor y perdurable, y también ahorraremos decenas, o incluso, cientos de miles de dólares en dinero que no gastaremos en
nuestra salud en las próximas décadas. Los autores nos invitan a suministrar a nuestro cuerpo diariamente nutrientes esenciales, por supuesto evitando la comida chatarra. 

Nos convocan a invertir en nuestra vitalidad actual y futura. Pero están claros que no siempre es sencillo.


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Salvador