‘Invasión’. Nuevamente y como cada domingo, la Alameda de Arteaga se vio abarrotada de paseantes. HÉCTOR GARCÍA
La mayor parte de la gente contaba con cubrebocas, pero también muchos otros, incluidos menores de edad, recorrieron la plaza sin la protección adecuada

Decenas de paseantes abarrotaron la plaza principal de Arteaga para disfrutar de un fin de semana con su familia, pese al retorno de Coahuila al semáforo rojo como consecuencia del alto número de contagios de coronavirus.

Música de fondo, restaurantes saturados de comensales, venta de chicharrón, empanadas, manzanas y otros productos típicos del Pueblo Mágico, son parte del paisaje y vendimia que decenas de caminantes disfrutan cada domingo.

“Habrá que vivir con esto”, aseguraron los paseantes, quienes preferían omitir sus nombres con temor de ser señalados al salir a las calles, pero convencidos de que un segundo confinamiento forzado no sería respetado, pues tras 10 meses de pandemia creen que “es algo que deben enfrentar tal cual”.

“No se va a acabar y mientras nos vacunan, qué hacemos, mejor seguir la vida, sí nos cuidamos y todo pero pues un ratito para que se despejen los niños”, comentó un padre de familia, quien también omitió su nombre.

Aunque la afluencia en el Pueblo Mágico no fue como el de fines de semanas anteriores donde se buscaban regalos para el Día de los Reyes Magos o el semáforo en Coahuila se mantenía en anaranjado, un nivel menos alarmante que ahora, la población no abandonó su paseo por completo.

La mayor parte de la gente contaba con cubrebocas, pero también muchos otros, incluidos menores de edad, recorrieron la plaza sin la protección adecuada.

Mientras los comerciantes acataron las disposiciones sobre la instalación con tres metros de distancia entre cada uno, y la colocación de cubiertas especiales para evitar el contacto directo con la clientela, permanecen en la incertidumbre de que las autoridades tomen medidas como el retorno al confinamiento.