Margarita Ríos-Farjart. Foto: Archivo
En comparación al año anterior, tenemos un techo de nómina muy reducido, puntualiza

La directora general del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Margarita Ríos-Farjart, afirmó que asume el “costo político” y que “no habrá marcha atrás” por la salida de cientos de empleados de la dependencia, como parte de las medidas de austeridad del gobierno federal.

En entrevista, comentó que esta decisión obedece al mandato de la ciudadanía el pasado 1 de julio, donde votaron por una administración más reducida.

“El Presidente prometió en campaña un gobierno austero y más eficiente. La elección de julio refrenda la decisión popular de esas políticas y obliga a una reorganización interna y no es un proceso fácil, ni terso, son difíciles; sin embargo era un reclamo popular que implica una reorganización”, afirmó.

“En el caso particular del SAT teníamos muchas condicionantes, un presupuesto de egresos, un techo muy reducido en comparación con el año anterior, específicamente en el ramo de nóminas”, detalló.

La funcionaria se comprometió a revisar de manera particular los casos de quienes hayan sufrido violaciones de derechos humanos o laborales, pues “no somos insensibles”, aseveró.

Ríos-Farjart explicó que con las reducciones presupuestales pasaron de 12 a 8 administraciones federales, y de 102 a 80 centrales en todo el país, por lo que la reducción de nóminas también se vio reducidas.

Por segundo día consecutivo, cerca de 40 trabajadores del SAT protestaron frente a Palacio Nacional para pedir al presidente Andrés Manuel López Obrador que atienda los despidos.