Por alguna razón, que sólo explico a través del miedo que la cofradía de la testosterona experimenta cada vez que un grupo de señoras se organiza para algo, diferentes amigos, colegas y camaradas me han pedido mi opinión respecto al próximo paro nacional feminista del 9 de marzo.

En lo que parece ser la fecha más anticipada, desde que un grupo de entusiastas del fenómeno ovni, convocó el año pasado a un asalto masivo a la mítica Área 51 para exponer la verdad sobre la actividad extraterrestre en nuestro planeta, esta nueva marca en el calendario está cobrándose una adelantada factura en ansiedad.

Caballeros, entiendo su inquietud y zozobra, es normal, todos la sufrimos cuando dos mujeres o más conspiran y nos dejan excluidos.

“¿No sabes si la Biblia menciona algo al respecto?”, me preguntan mortificados. ¡Tranquilos! Ya lo consulté con mi confesor y exorcista de cabecera, presbítero Adolfo Huerta (“Padre Gofo”, pa’ la banda), y nos dice que no hay nada que temer: el fin está cerca, pero no tan cerca (nunca antes de Semana Santa) y creo que sólo se refiere a “el fin de los precios altos”.

Las dudas que más consternan a los afligidos varones son:

¿Nos podemos ir al pedo sin temor a que nos regañen?

¿Siri y Alexa, tampoco van a trabajar?

Y si ese día no encuentro algo… ¿quién me lo va a buscar, con lo inútil que soy?

Mi recomendación para todos ha sido invariablemente la misma: ¡Ni le “buigas”, amigo! Ni opines, ni digas, ni hagas, ni deshagas. Ni te muevas, ni parpadees. ¡Es más, no respires!

-¡Oye, que yo estoy a favor, que mi intención es apoyarlas…!

-Nadie te está pidiendo ni tu venia ni tu solidaridad. Esto no nos concierne a los hombres, no estamos invitados. ¡Adiós!

-Oye, pero qué viejas ridículas, que sólo quieren atención… -Por eso, tú dedícale tu valioso tiempo a otra cosa. ¡Vete a cazar pokemones, ándale!

-Oye, pero que así no resuelven nada...

-¿Y quién dijo que iban a resolver algo?

Que’sto, que l’otro, que aquello... Amigos, hermanos, camaradas, carnales, broders y potatoes, tenemos que aprender a callarnos. Por una maldita vez en la vida guardemos silencio y dejemos que esto transcurra sin nuestro perenne protagonismo. ¡Callémonos ALV! (Alcemos La Voz) Pero como quien “alza” lo que necesita ser guardado en un cajón por un buen rato. No critiquemos a la que se suma, tampoco a la que prefiere abstenerse. Si en una manifestación destruyen algo, se va a reponer (más desmadran cuando la Selección pasa a 32avos de final y nadie se conmociona), si este paro resulta un éxito o un fracaso, no nos incumbe.

¿Tengo una opinión respecto al paro feminista? Sí, sí la tengo y muchas interesantes teorías, profundas lecturas y truculentas elucubraciones que nadie me está pidiendo, porque de momento no aportan nada.

¿Por qué aconsejo que los caballeros nos mantengamos al margen? Bueno, primordialmente por nuestra propia seguridad, pero también para no hacer tremendos osos como los que protagonizan todos aquellos que “se suman”, pero que en verdad sólo le restan, porque nada más están colocándose del lado que hoy les resulta políticamente conveniente, no importa que jamás les haya importado un pito la condición de la mujer.

Nuestro apolíneo Gobernador, por ejemplo, Miguel Riquelme, que en adhesión a la iniciativa #UnDíaSinMujeres #UnDíaSinNosotras anunció que aquellas trabajadoras del Estado que deseen unirse a este paro, podrán hacerlo “libremente y con todo nuestro apoyo”, lo que yo sobreentiendo como: sin ninguna clase de penalización en su salario.

¡Qué hermoso, qué bonito! Sobre todo viniendo de un gobierno que obliga a todas sus empleadas en época electoral a hacer campaña y proselitismo en su tiempo “libre”, a favor del candidato oficial (como en su momento fue Riquelme), so pena de que se les descuente el día o peor, de que pierdan su empleo; el mismo régimen que siempre le rasca a la nómina de sus empleados y empleadas para financiar las horrendas campañas políticas del otrora partidazo tricolor.

¡Ahora resulta que muy solidarios con la mujer, cuando obligan a todas las que pueden a asolearse como chuchos en el crucero en su día de descanso “voluntariamente ad ovum”, sin importarles si están embarazadas (o es panza normal)!

En serio que para buscar adornarse ahora como aliado de las mujeres, luego de aquellos atropellos, hay que tener la cara muy dura… o… muy así… usted me entiende cómo.

Por eso le insisto, mejor callémonos ALV. FIN.

DE MUROS Y LAMENTACIONES (COROLARIO).

El pasado artículo provocó que las dos partes involucradas se comunicaran con este columnista (cosa que mucho agradezco) para precisar su postura y algunos detalles concernientes al mural que conmemora a tres víctimas coahuilenses del feminicidio.

El colectivo responsable del mural insiste en que el Ayuntamiento fue notificado en tiempo y forma; a su vez la autoridad aduce que jamás obró de mala fe, de hecho a ésta última le interesa aclarar que desde la semana pasada se desistió de toda sanción económica o de cualquier índole derivada de esta expresión artístico-social (el proceso sencillamente quedó sin efecto).

Quisiera pensar que no hubo dolo ni intervinieron los mutuos enconos: que el Ayuntamiento no intentaría ahogar esta manifestación de haber conocido la grave temática de la misma; y que tampoco se sobredimensionó un mero y legítimo procedimiento administrativo como parte de un pleito intestino entre diversos actores locales.

Y es que, como ya dijimos, cualquier cosa en uno u otro sentido sería faltar a la memoria de las preciadas y muy añoradas vidas que el mural en cuestión conmemora.