¿Cómo puedo decirle a una persona con quien tuve una intensa, tortuosa y brevísima relación, que lo mejor es permanecer distanciados? Y cuando escribo distanciados me refiero a no hablarnos, no saludarnos, ignorarnos el uno al otro.

 Él es casado, tiene una familia, yo soy soltera “quedada”, él ha tenido muchas mujeres, él fue el primer hombre en mi vida, tiene dos empleos, tiene éxito, un buen nivel socioeconómico; yo apenas puedo con mi vida y carrera. Fui diagnosticada con depresión y ansiedad, no le veo la salida, me siento muy sola. Él, por su parte, se reúne con sus compañeros de trabajo y la pasa bien; yo espero que llegue la hora para tomarme mis somníferos y evadirme.

 La relación estaba destinada a ser un fracaso y lo fue. Cuando terminamos vinieron meses difíciles para mí. Él me superó rápido, pero yo no pude, me negaba a aceptar el fin de la relación y lo insultaba, le enviaba cartas amenazantes, le rogué que regresara.

 Él, como todo un caballero, jamás me contestó ningún insulto, pero un día, gracias a la terapia y las medicinas comprendí que no vale la pena retener a alguien que nunca me dará alivio, ni consuelo, ni paz, ni amor y me propuse ignorarlo.

 Me sentí tranquila por primera vez, pero mi indiferencia provocó el efecto contrario: ahora él me busca y yo no he tenido el suficiente carácter para decirle: NO.

 Me ha estado visitando en mi departamento las últimas cuatro semanas, es cariñoso, me besa la mano, tal vez lo único que quiere es algo más, aunque él lo niega, pero no he cedido porque aún que me gusta ya no siento pasión por él, pues finalmente solo alivia mi soledad. Una vez que se retira me quedo más vacía y sola que nunca.

 Mi mayor temor es volver a acostumbrarme a su presencia, el aroma de su loción ya se impregnó de nuevo en mi sillón, temo volver a enamorarme de él y sufrir como ya lo hice, por eso considero que debo retirarme, pero él no comprende.

 ¿Verdad que no es sano ni apropiado que los ex sean amigos? Él dice que yo le doy paz y es que cambié mucho mi actitud, pero es precisamente la poca paz que tengo lo que debo cuidar. ¿Cómo decirle que no sin lastimarlo? Le agradezco

Minerva.
 
ESTIMADA MINERVA:
En cualquier relación, bajo cualquier circunstancia, una de las prioridades innegables y elementales es que ambas partes coincidan en deseos y afanes.

 Dejas muy en claro que no te interesa de la manera en que él desea, entonces no le des más vueltas al asunto. Es importante y responsable no crear en la otra persona elementos que lo confundan y, principalmente, que caigas en lo que temes: que tú misma confundas la costumbre, la comodidad, la soledad y otras cosas, con las ganas de una relación diferente a la que deseas.

 En pocas palabras: ni te hagas ni lo hagas perder el tiempo y energías. Recuerda, todos debemos respetar el “no” de otra persona.