En estos días de contingencia, instituciones educativas han cerrado sus puertas y envían actividades de aprendizaje a través de internet para evitar un retraso en el rendimiento académico. Al no asistir a clases en forma presencial, se tiene que complementar la no presencia física en el aula y además cubrir las actividades de estudio y tareas. Entonces estamos hablando de un incremento del doble de carga académica que necesitan cumplir en sus hogares.

Muchachos que no tienen una buena estructura y organización del tiempo, tendrán grandes problemas para cumplir con sus obligaciones escolares. En esta semana he escuchado muchas quejas de muchachos de preparatoria y profesional: “Maestro, no tengo tiempo para cumplir con tantas tareas”. “Maestro, se la están bañando. Ni cuando vamos a clase tenemos tanto trabajo. Prefiero mejor ir. No me alcanza el tiempo para terminar lo que me piden en las clases”. Efectivamente, hay un incremento de trabajo académico, ya que el alumno debe alcanzar su proceso de aprendizaje (adquirido en forma presencial) y realizar las actividades que garanticen un aprendizaje permanente y significativo. Pero nos enfrentamos a un gran problema: nuestros chicos están acostumbrados a tener rutinas de escuela y tienen poca capacidad de adaptación para cambiarlas y tomar mayor independencia y responsabilidad.

Observo en las sesiones sincrónicas (asistencia presencial a distancia o en línea) de las clases, muchachos cansados, dormidos y con poca energía y atención. La razón es que muchos de ellos creen que por cancelar clases pueden relajarse en sus horarios y obligaciones. Una de mis alumnas que tiene clase sincrónica a las 8:30 de la mañana estaba bostezando y al preguntarle me contestó: “Maestro, me acosté a las 4 de la mañana porque estaba viendo una serie de televisión buenísima”.

¿Cuántos de nuestros hijos piensan que están en vacaciones? No tienen un horario para levantarse y dormir. Entiendo que en periodo de clases tienen que levantarse muy temprano para prevenir el tráfico y llegar temprano. No estoy diciendo que se levanten a la misma hora, pero deben tener un horario fijo entre semana que les permita bañarse, vestirse, desayunar saludablemente y estar listos para su clase a las 8:30 de la mañana. En mis sesiones sincrónicas les pido que pongan el video para verlos y conectarme personalmente con cada uno de ellos, pero muchos no lo activan porque todavía están en pijama. Deben estar listos físicamente para que su cerebro se active para el proceso de aprendizaje.

Muchos de los adolescentes se sienten estresados porque no les alcanza el tiempo para atender y cumplir con sus tareas escolares. Papás, los invito a supervisar a nuestros hijos: no tecnología en su recámara después de las 11 de la noche, levantarlos a una hora específica para que tengan tiempo para realizar una actividad física en su casa, bañarse, vestirse, desayunar y repasar antes de iniciar su primera clase sincrónica o realizar su tarea. No podemos permitir que se levanten entre semana tarde, ya que reducirán su tiempo de trabajo y entonces gritarán: “Mamá, no tengo tiempo”.