Foto: Especial

Se jugaba la Liguilla el pasado torneo y el arbitraje había sido un desastre, tanto así, que los dirigentes de los hombres de negro ya veían rodar sus cabezas. Preocupados, mandaron a Fernando Guerrero a la gran final para que sacara las castañas del fuego, lo que logró y con creces, para que quedara demostrado tácitamente que... no tienen otro. Inició el presente torneo e infortunadamente en la fecha dos, mientras los Tiburones Rojos del Veracruz mordían el polvo en el Luis ‘Pirata’ Fuente frente al León, 
Fidel Kuri, propietario de los escualos, agredió físicamente al “doctor”, supuestamente porque estaba harto de los malos arbitrajes. De modo que los designadores se preguntaban: ¿A quién mandaremos al próximo partido cuando los Tiburones (que están que trinan contra nosotros) visiten a los Jaguares en Chiapas en la fecha 3?... ¿Adivinen qué?... mandaron a Fernando Guerrero para “apagar el fuego”, porque... no tienen otro. 

Para el Clásico del Norte celebrado la semana pasada, también enviaron al multicitado Fernando Guerrero, a quien sus compañeros apodan el ‘Cantante’, que por cierto, realizó un impecable trabajo, demostrando una vez más que... no tienen otro. 

Así, se llegó el día en que se disputará el Clásico de Clásicos del futbol mexicano, el próximo domingo, en Guadalajara. Los honorables miembros de la Comisión de nazarenos se preguntaban: ¿A quién designamos? Los veteranos están a la baja y no dan una, los demás están muy verdes (no hemos sido capaces de formar silbantes estelares) y Fernando Guerreo pitó el último América vs. Chivas. ¿Lo mandamos dos veces seguidas al mismo partido?... ¿Adivinen quién pitará el domingo en el estadio Chivas?... pues Fernando Guerrero. ¿Saben por qué?... porque... no tienen otro. 

Se disputará la fecha 10 del Clausura 2016 y el ‘Cantante’ es el líder de actuaciones, con nueve apariciones... no tienen otro. 

Los “capos del arbitraje”, sí, aquellos jueces veteranos que organizaron el “golpe de estado” disfrazado de paro para según esto lograr mejoras laborales y cuyo único oscuro fin era obtener el regreso a la cúpula del poder arbitral del “doctor”, creyeron que con ello habían conquistado “la indulgencia plenaria”, pero no fue así. Confiaditos, “se tiraron a la hamaca” y sus trabajos han resultado de pena ajena, tanto así que “los instructores” tienen que salir a justificar cada semana todas sus equivocaciones en la página web de la Liga, tornándolas en “aciertos” y confirmando con ello que... ¡No tienen otro! 

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