El libro ‘el pensamiento de cervantes’ le llevó a américo castro cinco años prepararlo y vio la luz hasta 1925

En 1926 Salvador de Madariaga publicó su libro “Guía del lector del Quijote”, cuya recensión ya se hizo en este espacio. Luego, al reeditarse, su autor en forma un tanto pretenciosa escribió que su obra ha de considerarse entre las verdaderamente sobresalientes sobre el tema. Hizo notar que de esa calidad sólo “cuatro libros han visto la luz en época reciente”. Dos antes y dos después del suyo.

Los previos son “Meditaciones del Quijote” y “Vida de don Quijote y Sancho”, escritos por Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno, respectivamente. Y los posteriores: Ensayos de Simpatía (en la parte correspondiente a El Quijote) de Ramiro de Maeztu, y “El Pensamiento de Cervantes” de Américo Castro. Sólo falta hacer aquí la reseña de este último, cuya importancia amerita nota previa.

El monumental libro “El pensamiento de Cervantes”, que a Américo Castro le llevó cinco años prepararlo, en realidad vio la luz en 1925. Muy pronto la academia advirtió que se trata de la verdadera piedra angular de los estudios cervantinos, pues “rompió todos los moldes establecidos y señaló un nuevo camino”. Es el primer estudio coherente e integral, riguroso, del pensamiento de Cervantes, realizado a partir no sólo del análisis de El Quijote sino de toda la obra escrita conocida de Miguel de Cervantes. En fin, un libro imprescindible preparado con alarde de erudición.

Significativamente, el autor pronto quedó de alguna manera insatisfecho con su propia obra. Tuvo la intención de rehacerla. Pero “otros quehaceres -escribió 45 años después- … me han impedido reescribir esta obra, y asignarle otro título. Decidí entonces -agregó- dejar mi primer libro cervantino en una vía muerta”.
Como es de suponer, el libro se agotó y volvió inconseguible. El mismo Américo Castro explicó entonces que “unos audaces, sin pedir licencia, publicaron una

edición fraudulenta en Hispanoamérica; y la Biblioteca de la Universidad de Londres pidió permiso para sacar algunas copias fotográficas de este libro, y sé -escribió Castro en 1970- que esto ha acontecido en otras partes”.

Hasta que en 1972, con numerosas notas del propio Américo Castro incorporadas a la edición de 1925, apareció una nueva edición de “El pensamiento de Cervantes”. El trabajo fue realizado por su discípulo Julio Rodríguez-Puértolas, quien explica de la siguiente manera en qué consistió:

“Para llevar a cabo mi tarea, don Américo me entregó un ejemplar de 1925 (que después me regaló y que conservo celosamente) repleto de cientos de anotaciones manuscritas y de papelitos a máquina pegados en las páginas oportunas. Eran notas, observaciones, ampliaciones, modificaciones, etc., hechas a lo largo de casi cincuenta años, en los márgenes, en papeles de todos los tamaños y colores. Muchas fueron incorporadas por mí a la nueva edición, en un trabajo que consistió, además, en actualizar la bibliografía cervantina y en hacer una serie de notas propias en los pasajes que me pareció necesario”, si bien con indicación clara de lo que corresponde al autor, Castro, y lo agregado de su cosecha por Rodríguez-Puértolas. (78)

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