ESTIMADA ANA:
Soy una mujer casada y con tres hijos. Los dos mayores ya son adolescentes y el menor tiene 5 años. Mi esposo y yo pasamos por serias dificultades de tipo económico que después afectaron nuestra relación de matrimonio.

 A diario eran pleitos por dinero. Nunca completábamos para nada y la quincena se nos terminaba tres días después, el resto de los días era puro batallar y pelear. Yo me conseguí un trabajo en una tienda de abarrotes cerca de mi casa y con eso más o menos completábamos para el diario. Además, por las mañanas hago pasteles y pays y los llevo a las fruterías y tiendas a vender.

 Mi esposo siempre ha sido muy conformista y a pesar de que sabe que nos hace falta el dinero, no pone un esfuerzo extra para tener más ingresos y eso me desespera mucho, pues yo sí lo estoy haciendo por el bien de la familia.

 A veces me doy cuenta que nada lo inspira, ni siquiera al verme que trabajo mucho todo el día, pues el trabajo de la casa lo sigo haciendo, yo sigo cumpliendo con mis deberes, me considero una mujer trabajadora y que lucha por estar mejor, a diferencia de él que se conforma con lo que tiene y se conforma con lo que tiene.

 No le interesa superarse, buscar otros trabajo o poner todo de su parte para que en la empresa lo promuevan a un mejor puesto o al menos un salario más alto. Él cumple con lo indispensable nada más.

 Ya llevamos así más de 3 años en los que yo tengo dos trabajos, en los que a diario comienzo temprano a hornear pasteles para a medio día salir a venderlos, regresar a la casa, preparar la comida para cuando regresan mis hijos de la escuela y luego irme a seguir trabajando en la tienda. Luego regresar por la noche a hacer la cena, lavar al ropa, dejar la casa limpia y ordenada para continuar al día siguiente con la misma historia.

 Hay días en que lo único que quiero es separarme, ya no me siento interesada por él, siento que no merece todo el esfuerzo y los sacrificios que hago por salir adelante como familia, no valora nada y eso ya no lo puedo seguir tolerando.

 Pero también pienso en mis hijos, ellos lo adoran y no imagino su vida sin él a su lado. Al él no le quiero hacer daño porque veo que es un hombre muy inseguro y sufriría al escucharme pedirle la separación. Tengo muchas dudas, ¿debo mantener la estabilidad entre mi esposo y yo, por encima de todo, para que ellos no sufran?

Elizabeth
 
ESTIMADA ELIZABETH:
Es muy frecuente que después de haber atravesado ciertos periodos de crisis en el matrimonio, ahora hagas un balance de la situación y te des cuenta de la realidad actual.

 Obedeciendo a la madurez con la que ahora ves las cosas, sería buen momento de que hablaras con tu esposo acerca de cómo te sientes y por qué no eres feliz. Hablar de frente aunque a veces puede ser algo complicado, puede ayudar a desahogar muchas situaciones que no te atreves a expresar o que te mantienen en un estado complicado en tu matrimonio.

 Seguramente también te estás dando cuenta que en los últimos años no has tenido tiempo para ti en tu papel como mujer y que por atender a tu familia te has dejado en el último plano. Muchas veces la rutina y los problemas de comunicación son las razones por las que las parejas se alejan y terminan olvidando la verdadera razón de su unión.

 No olvides que la rutina y el cansancio son la antesala para el divorcio, quizá les haga falta una terapia en pareja y así lograr salvar su matrimonio, si así realmente lo deseas, por el bien no solo de ustedes como pareja, sino por el bien de sus hijos.
 
ANA