En un estudio realizado el año pasado (2018) por la Universidad Brigham Young (BYU) encontraron que los padres millennials pasan más tiempo y son más amorosos con sus hijos como nunca. Adherencia

Richard J. Petts y Kevin M. Shafer publicaron el artículo “¿La adherencia a las normas masculinas configuran la conducta parental?” en la revista Journal of Marriage and Family, en el que analizan el conflicto que existe entre las normas masculinas determinadas por cientos de años y las nuevas expectativas parentales del siglo 21. El estudio concluye que los padres que viven sus roles masculinos tradicionales están más propensos en implementar normas disciplinarias más estrictas y menos expresiones de ternura que los padres que renuncian a vivir las normas masculinas. En cambio, los padres que piensan que la ternura y cercanía con los hijos los hacen mejores, se involucran más activamente en su crianza. Los sociólogos afirman que nos enfrentamos a una nueva masculinidad en el nuevo rol de los padres. El Dr. Shafer, sociólogo de BYU, afirma: “Muchos de los padres realizan un rol emocional con sus hijos tan importante como las mamás”.

El estudio concluye que es fundamental el tiempo que los padres pasan con sus hijos en actividades de interacción y juego. No necesariamente el hombre debe expresar niveles altos de emoción como la madre, pero sí mostrar conductas de calidez, comprensión, diálogo y aceptación incondicional hacia sus hijos. La investigación determina que una masculinidad tóxica (agresividad, indiferencia emocional y egoísmo) influye en crear ambientes familiares frágiles e hijos propensos a problemas académicos, emocionales y cognitivos.

Los padres millennials (nacidos después de 1985) enfrentan una mayor presión social a tener una relación más cercana con su familia. Un estudio realizado por Pew Research Center revela que se ha triplicado el tiempo que pasan los papás con su familia en los últimos 50 años. En el año 1960 pasaban solamente 2.5 horas a la semana los padres con sus hijos y en el 2015 son más de 7 horas. Es común ver en centros comerciales a padres con sus hijos en los brazos, apoyándolos en sus eventos deportivos o asistiendo a las reuniones escolares. Simplemente recordemos ¿cuántos de nuestros abuelos o padres jugaban con nosotros o alimentaban y cambiaban los pañales a los bebés? Creo que muy pocos. Al educar a hijos, varones, más emocionales y empáticos desarrollaremos en ellos mayor sensibilidad en su rol de ser padres y no solamente como proveedores económicos de la familia.

La mayoría de los estudios concuerdan que entre más se involucran los padres en la vida de sus hijos mejoran la salud mental de ellos. Un estudio de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) confirma que una buena paternidad en tiempo y calidad está asociada con altas calificaciones en pruebas cognitivas e intelectuales con sus hijos. En este día del padre tomemos conciencia del valor de la paternidad y sus repercusiones en la familia. Muchas felicidades a todos los papás y que cada día del año sea una celebración a una paternidad plena.

@JesusAmayaGuerr

jesus.amaya@udem.edu