AP
En un juego marcado por la defensiva de Cleveland y los tiros erráticos de Boston, el equipo del "Rey" gana por marcador 87-79

La octava final consecutiva de LeBron James, conseguida jugando los 48 minutos del séptimo partido.

Los Cavaliers de Cleveland alcanzaron un triunfo lleno de jugadas defensivas con un 87-79 ante Celtics de Boston en el TD Garden en el último juego de las finales de Conferencia Este de la NBA.

Tyronn Lue, coach de los Cavaliers, levanta el trofeo de la Conferencia Este para Cleveland/AP

Con este resultado, los Cavs llegan por cuarta ocasión consecutiva a las Finales, esperando el resultado entre Rockets de Houston y Warriors de Golden State.

El factor “King” James se dio a notar en dos jugadas impensables.

Con 35 puntos, 15 rebotes y nueve asistencias, la primera de ellas fue un tapón a Terry Rozier y una escapada entre tres defensas que arrojó una canasta para la historia.

Los primeros cuartos fueron para Boston.

Los Celtics apostaron correctamente por una marca doble a LeBron James y, pese a que el alero que se las ingenió para anotar 12 puntos, los Cavs se quedaron en 18 puntos.

La experiencia de Horford, junto al despliegue ofensivo de Brown, Tatum y Rozier, les permitieron encestar 26 puntos e irse con una ventaja de 8 puntos.

Sin descanso y sólo anotando 5 puntos, James lideró a su equipo a una victoria de 21-17.

Desde el tercer cuarto se notaba el nerviosismo de los jugadores de Boston.

Su inexperiencia y juventud se notó al sentir la defensiva de los Cavaliers, quienes no desistieron de marcar a sus rivales hasta el último segundo.

En el último cuarto, James comandó la ofensiva de los Cavaliers y esta vez la combinó con un excelente trabajo defensivo para poner sus nombres en las finales de NBA por octava vez consecutiva.

El parcial fue de 28-23, la más alta del cotejo. LeBron quedó muy cerca del triple doble, pero definitivamente ya tiene un lugar reservado en la historia de la NBA.