Donald Trump, presidente de EU
En privado, Trump parece tranquilo, pero eso no quiere decir que acepte que la investigación de los rusos es legítima y podría volver a emprenderla contra Mueller en cualquier momento.
El presidente respeta lo que está haciendo Bob Mueller, ha cooperado plenamente y le ha pedido a todos a su alrededor que cooperen con Bob”...
John Dowd, abogado de Donald Trump

Varios asesores de Donald Trump le aconsejan que se haga a la idea de que la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre Rusia es una realidad que hay que aceptar, pero algunos allegados lo alientan a que resista y le dicen que sus abogados no se dan cuenta de la amenaza existencial que enfrenta el mandatario.

Partidarios y algunos allegados dentro y fuera de la Casa Blanca creen que una actitud conciliatoria hace peligrar la presidencia de Trump y le piden que cuestione abiertamente a Mueller.

La pulseada entre los partidarios de la estrategia colaboradora del equipo legal de Trump y el bando de los intransigentes que quieren ir a la guerra tiene lugar en momentos en que los investigadores de Mueller se aprestan a golpear la puerta del despacho presidencial. Mueller, que investiga el despido del director del FBI James Comey y otras medidas del gobierno de Trump, ha dejado saber que su equipo se propone entrevistar a numerosos funcionarios presentes y pasados de la Casa Blanca en las próximas semanas y ha pedido una cantidad de documentos a la rama ejecutiva.

En privado, Trump parece tranquilo, pero eso no quiere decir que acepte que la investigación de los rusos es legítima y podría volver a emprenderla contra Mueller en cualquier momento, según una quincena de aliados, asesores y ex colaboradores de su campaña presidencial, que hablaron a condición de no ser identificados porque comentaban conversaciones privadas.

El presidente transmite periódicamente su malestar y el jueves pasado criticó en un tuit la investigación paralela que lleva a cabo la comisión de inteligencia del Senado, al tiempo que exhortó a investigar a los periodistas en lugar de su campaña y su familia. Y en una cena privada con conservadores el mes pasado expresó su frustración con la decisión del secretario de justicia Jeff Sessions de marginarse del caso, lo que ayudó a despejar el camino para el nombramiento de Mueller.

“El presidente respeta lo que está haciendo Bob Mueller, ha cooperado plenamente y le ha pedido a todos a su alrededor que cooperen con Bob”, declaró el abogado de Trump John Dowd.

Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca encargado de responder los pedidos de información de Mueller, dijo que era importante para Trump y “para el país que dejemos atrás todo esto”.

“La frustración del presidente no abarca al fiscal especial personalmente de ninguna manera”, aseguró.

Los abogados han estado reuniendo los documentos pedidos por el equipo de Mueller, incluidos los relacionados con la breve gestión de Michael Flynn como asesor de seguridad nacional, y programando entrevistas.

Pero el tema de la cooperación con la pesquisa no está del todo resuelto para los allegados a Trump, muchos de los cuales lo alientan a que resista la investigación.

La tensión en torno al tema se hizo evidente en una cena privada con una docena de figuras conservadoras con Trump y sus principales colaboradores el 25 de septiembre, aunque las versiones varían.

Una versión señala que un invitado le preguntó insistentemente a Trump qué iba a hacer con la investigación. Trump le restó importancia a la pesquisa, pero dijo que eso habría que preguntárselo a Sessions, según dos de los asistentes, que pidieron permanecer anónimos para hablar de conversaciones privadas.

Un tercer asistente afirmó que Trump se mostró visiblemente molesto con Sessions y su decisión de marginarse de la investigación de Rusia.

Un ex colaborador en la campaña presidencial de Trump que sigue en contacto con él dijo que la opinión del mandatario sobre Sessions ha ido cambiando en los últimos meses. Trump cree que Sessions lo perjudicó al no revelar sus contactos con el embajador ruso Sergey Kislyak durante la investigación de antecedentes previa a su nombramiento.

Pero su malestar con Sessions ha ido disminuyendo, agregó.

Los partidarios del equipo legal y de la disciplina que impuso el secretario general de la Casa Blanca John Kelly esperan que Trump no haga más comentarios públicos que lo dejen mal parado. Estiman que la designación de Mueller es producto del error más grave cometido por Trump hasta ahora -el despido de Comey-, pero confían en que sobrevivirá a la investigación.

Sin embargo, hay quienes no confían en Mueller y creen que los abogados de la Casa Blanca se equivocan al cooperar con él.

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Un ex asesor de la campaña presidencial sostuvo que la investigación es una “batalla política”, no solo un entuerto legal, y que hay que hacerle frente a Mueller. El informante pidió no ser identificado porque habló de conversaciones privadas en Trump y su equipo.

Pronosticó que Trump no reaccionará si la investigación se enfoca en Flynn y el ex director de su campaña Paul Manafort, y no en su familia y sus negocios. En tal caso, Trump podría despedir a Mueller, según el informante.