En los bosques de Coahuila habita un maravilloso mamífero que forma parte de la riqueza natural no sólo de nuestro estado, sino de Norteamérica, de cuerpo robusto y pelaje brillante: el oso negro. 

Su nombre científico es ursus americanus, es considerado uno de los mamíferos más inteligentes, vive en las montañas boscosas en el norte del continente, desde Alaska y Canadá hasta el centro de México. Los machos llegan a medir hasta dos metros de altura y pesar más de trescientos kilogramos en edad adulta; las hembras son un poco más pequeñas. Su esperanza de vida es de 20 años, máximo 30. 

Lamentablemente la gran mayoría sólo llega a los 10 años, debido a la afectación de su hábitat y vulnerabilidad de su entorno cada vez más próximo a los humanos. 

El oso negro hiberna. Entra en una especie de sueño profundo en invierno, sus pulsaciones cardiacas pasan de 50 a 10 por minuto, su temperatura disminuye, su metabolismo se adapta para usar la reserva de grasa corporal para sobrevivir sin comer, sin beber agua, sin defecar, ni caminar hasta que llega la primavera. En algunas zonas no muy altas y de clima no tan frío, pueden hibernar por períodos cortos. 

De hábitos solitarios y conducta curiosa, el oso negro recorre grandes extensiones para encontrar agua y alimento, es omnívoro, su dieta está compuesta principalmente por bayas, flores, hierbas, tubérculos y frutos secos; aunque también consume peces, insectos, miel, incluso ardillas. Cuando los alimentos escasean es común que se acerquen a comunidades, motivados por los desechos de basura o la existencia de cabras y ovejas, a las que atacan para saciar su apetito. 

La destrucción de los bosques, el crecimiento urbano y la cacería ha afectado el hábitat del Oso Negro, llegando a estar en peligro de extinción en nuestro país. Afortunadamente se implementaron medidas de conservación que han permitido recuperar su población, principalmente en Coahuila, donde los avistamientos de esta especie dan cuenta de una mejora considerable. 

Sin embargo, uno de los factores que pone en peligro a esta especie es la modificación de su conducta en la búsqueda de alimento, motivada por la basura que dejan los visitantes en el campo, pueden seguir los rastros de residuos y llegar a las orillas de la ciudad o carreteras, como ha sido el caso en diversas ocasiones en Saltillo. La pronta y efectiva respuesta de las autoridades de Vida Silvestre ha permitido la reubicación de ejemplares, lamentablemente algunos reinciden. 

Nuestra responsabilidad es no dejar basura si vamos al bosque, no dejar huella de nuestra visita, para no alterar el hogar de estos habitantes, porque Coahuila, también es su casa y debemos respetarlos. 

Reconexión Natural
Gabriela De Valle