Especial

DESIERTO CUARESMAL

¿Qué es el desierto?

Es inmensidad, es soledad, es silencio, es austeridad, es calor diurno y frío nocturno, es parquedad en el comer y poca agua para beber. Es la compañía de sí mismo adivinando la presencia divina.

Es sitio de sacrificio y de tentación. Es enfrentarse con la propia debilidad bajo el sol ardiente o con la propia pequeñez bajo la majestad de las constelaciones. Con sitios en que las piedras parecen panes. Es vacío. Escenario sin protagonistas.

El desierto es desfile de recuerdos, de pensamientos e imaginaciones. El lugar en que sólo es posible escuchar la propia voz en soliloquios articulados.

Hay maestros de espiritualidad que recomiendan a todos tener cada mes un día de desierto. No sólo por alejamiento a la intemperie de lugares calmados sino por la atención que se enfoca en lo esencial, olvidando lo importante y lo urgente, lo anecdótico, lo parasitario y lo espectacular. Desaparece la habladuría mental y la algarabía coloquial.

Es posible sintonizar con el canal cero en que sólo habla Dios. Se puede abrir el libro de palabras divinas para leer, releer, pensar, orar y planear acción. Se pueden garrapatear trazos en página que tiembla con todos los estremecimientos de la mano que escribe desde el corazón.

JUGAR CON LA YERBA

Cannabis. Ya no sólo para curar. Ahora para jugar. Eso quiere decir ludus. El uso lúdico. Es la búsqueda de euforias pasajeras y perniciosas. El falso deleite sicodélico de la evasión enervante. El engañoso placer que tendrá después su cruda de decaimiento o depresión. La adicción creciente empuja a algo más intenso que acaba matando. Pero legalizándola se derrite la clandestinidad

VIVIR, TENER Y SANAR

Seguridad, economía y salud. Trilogía desafiante. Que se respete la vida, que haya bienestar y curación suficiente y oportuna y, sí, gratuita. Si peligra la vida en todas sus etapas, si hay menguado acceso a los bienes básicos y no hay respuesta a los quebrantos de salud se multiplican los reclamos de resultados. Hay impaciencia por emergencias. En el tiempo en que se deforman las formas cuando se transforman. Se quiere cosecha en tiempo de germinación. Se intenta habitación en etapa de obra negra. Se quiere lozanía vitaminada en tiempo de desintoxicación.

MUJERES SIN DÍA

Se inventó el “día sin mujeres” porque no parecían existir “mujeres sin día peligroso”. Los días, sin embargo, resultan peligrosos para los hombres, para los jóvenes, para las niñas y niños, cuyas madres iniciaron el humanicidio al no dejarlas nacer. El paro acertado parece que debería ser de todo ser humano, en todas las etapas de vida, subrayando el “no matarás” del decálogo y la ley natural.

EL ‘TE RESPONDO’ AL ‘PREGÚNTAME’

Se tocan puertas. Se presentan credenciales. No entran. Sólo hacen preguntas. Han de ser exactas para que las respuestas sean precisas. Porque todo se va a contar y se graficará en barras para ver aumentos y disminuciones contrastantes. Las respuestas requieren veracidad de gente informada. No es lo mismo una falsedad que una mentira. Aquella proviene de ignorancia o desinformación y ésta es alteración voluntaria de datos.

MINIVIRUS Y MAXIALERTA

Ni exagerar ni menospreciar. El pronóstico es “va a llegar e irá creciendo”. La experiencia de los huracanes bautizados y anunciados nos ha entrenado para prevenir. Lo del virus se parece a los temblores. Llegan y las alarmas suenan cuando ya está en puerta. Cuando aún no hay vacuna se expande la inseguridad. Diagnosticar y aislar serán los verbos conjugables frente a la virulencia amenazante…