“La muerte mexicana es el espejo de la vida de los mexicanos”, escribió Octavio Paz en el magnífico ensayo que es “El Laberinto de la Soledad”, libro que cumple 70 años de haberse publicado.

En ese sentido, el Día de Muertos es el reflejo de esa vida como mexicanos, donde celebramos la muerte, honramos y recordamos a nuestros difuntos. Pero este año, a causa de la pandemia por el COVID-19, gran parte de los cementerios del País estarán cerrados. No habrá el colorido y la fiesta acostumbrada. Distintos estados del País anunciaron las restricciones del acceso a los panteones como medida preventiva de contagio.

A propósito de esos espacios que ahora estarán cerrados, vale la pena mencionar los resultados del Inegi sobre la Recopilación de Información de los Cementerios Públicos en las Zonas Metropolitanas del País (RICPZMP) 2020, los cuales tienen como objetivo generar información estadística y geográfica de la situación que guarda la administración, capacidad y mantenimiento de los panteones o cementerios municipales en las Zonas Metropolitanas del País y el manejo de los restos mortales de enero a junio de este año.

Datos interesantes: el uso del papel como medio de registro sigue siendo extensivo pues el 64 por ciento de los panteones que contaron con registros de inhumaciones y 55.7 por ciento de los que contaron con registros de exhumaciones utilizan como principal formato de registro los libros o bitácoras en este medio. En cuanto a la capacidad instalada (espacios) con la que contaron estos panteones, a nivel nacional se reportaron 6 millones 099 mil 547 fosas o tumbas, de ellas, 83 por ciento estuvieron ocupadas y 16.7 por ciento, disponibles. Con respecto al primer semestre de 2019, la cantidad de cadáveres inhumados entre enero y junio de 2020 aumentó 20.2 por ciento, en tanto la cantidad de cadáveres cremados o incinerados registró un aumento de 76.8 por ciento.

Si hay 16.7 por ciento de tumbas disponibles, ¿a dónde irán nuestros muertos en el futuro? En La Laguna, por ejemplo, hay 34 mil 537 tumbas o fosas y únicamente están disponibles 3 mil 122. Pero de éstas, 3 mil 42 están en panteones de Francisco I. Madero. Según los resultados, en Torreón, por ejemplo, están ocupadas las 20 mil tumbas y en Gómez Palacio únicamente hay disponibles 80 espacios.

En las otras zonas metropolitanas de Coahuila, el número de tumbas es mucho menor: en la Monclova-Frontera hay 11 mil 199 tumbas o fosas, en Piedras Negras, 18 mil625 y en la zona metropolitana de Saltillo, 8 mil 219.

En la zona metropolitana de Monclova-Frontera hay únicamente 407 disponibles: 120 en Frontera y 287 en San Buenaventura. En Piedras Negras hay 766 disponibles. En la zona metropolitana de Saltillo hay mil 500 disponibles, todas en Ramos Arizpe. No hay especificaciones para Saltillo.

En La Laguna, de 11 panteones públicos, 10 llevan registro en bitácora de papel y sólo uno en hoja de cálculo (Excel). En Monclova-Frontera, de nueve panteones públicos, cuatro llevan registro en bitácora, dos en Excel y tres en otro sistema. En Piedras Negras los cuatro panteones llevan el registro en papel y en la zona metropolitana de Saltillo, seis en bitácora y 12 en otro sistema.

En cuanto a cadáveres inhumados, en la región Laguna fue donde más cuerpos se enterraron, con mil 181 el primer semestre, aunque la cantidad fue menor a la de 2019.

En la zona de Monclova-Frontera, se registraron 904 inhumaciones, en Piedras Negras 272 y en la zona de Saltillo 322, 32 menos que el primer semestre de 2019.

En los panteones públicos de Coahuila hubo únicamente tres ampliaciones en este semestre y cinco ampliaciones de la capacidad instalada. También hubo tres ampliaciones de fosa común o nueva creación: una en La Laguna, otra en Monclova y otra en Saltillo.

AL TIRO

La radiografía del informe del Inegi muestra una evidente saturación de los cementerios públicos, y en Coahuila la gravedad está focalizada en Torreón. Una hipótesis es que los muertos reclamados y los muertos no reclamados en la época de más violencia, saturaron los cementerios.

En 2015, el alcalde de Torreón y ahora gobernador, Miguel Riquelme Solís, anunció que habría un nuevo panteón municipal. Nunca se concretó.

El proyecto ha navegado en declaraciones de gobernantes y sigue sin cristalizarse, como muchos otros que son lanzados al aire y nunca aterrizan.

Como también escribió Octavio Paz en “El Laberinto de la Soledad”: “La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida”.