Hay mucha gente que siente la necesidad de creer que todo sucede por una razón. Sé que no es difícil simpatizar con este deseo de encontrar razones detrás de todo, porque tener razones hace más fácil para muchos hacer frente a la realidad. Asumen como cierto que los cambios inesperados de la vida pueden llegar tan de repente, y que a veces ese cambio trae tragedia y lágrimas. El recuerdo de que nuestro tiempo en la Tierra es limitado y que la vida puede ser cortada inesperadamente. 

Advierten que la vida es incierta y que las amenazas se ciernen sobre nosotros a pesar de cualquier prevención que podamos tomar para evitar o mitigar catástrofes como son los terremotos. De esa clase de comportamiento han surgido frases que usted ha escuchado con frecuencia. Ahí esta el dicho popular: “cuando te toca, aunque te quites; cuando no te toca, aunque te pongas”. Es la justificación de que la muerte tiene un plan diseñado para nosotros y que por más que hagamos esfuerzos para evitarla, llegará cuando le plazca. Se trata de la creencia literal de que un agente específico –Dios– que tuvo un propósito en causar esta catástrofe en particular.

Pero no es así. El funcionamiento general del mundo obedece, en buena medida, a causas y consecuencias, y aunque mis conocimientos geológicos son muy limitados, no es difícil explicar que la causa de los terremotos es el movimiento de las placas tectónicas que se establecieron debajo de nosotros mucho antes de que México fuera México. 

Pero ese conocimiento lo tenemos desde hace décadas, y hasta siglos. Sin embargo, para muchos se ha vuelto una excusa eso de que los terremotos, que es verdad, no se pueden predecir. Es verdad, pero lo que es también cierto es que sí se pueden mitigar sus efectos y con ello reducir las consecuencias trágicas como la pérdida de vidas y los daños económicos. ¿Para qué esperar a que sucedan?

Sabemos que los terremotos son casi endémicos debido a nuestra geología, así que, física y geológicamente, lo que sucedió es exactamente lo que pensábamos que iba a suceder. Esas son las causas. Las consecuencias son haber construido en terreno inadecuado con materiales y construcciones deficientes. Las consecuencias también son el elevado número de muertos.
Muchos de los edificios construidos en los años 60 (después de los cambios en los reglamentos de construcción para las zonas propensas a los terremotos) y que no cayeron con el terremoto de 1985 fueron los primeros en caer. En esos casos, las regulaciones fueron ignoradas: de nuevo la codicia y la podredumbre humana. Construyeron cementerios en lugar de casas y edificios y el resultado fue previsible: la muerte.

Pero este terremoto ha traído a nosotros cuentos de tragedia, pérdidas humanas y tristeza. Por otro lado, debemos señalar a los miles de hombres y mujeres que siguen trabajando como voluntarios. Individuos que lo hacen incansablemente, que han pasado días ayudando a las miles de víctimas a caminar hacia adelante esperando una mejor vida en otros lugares. Están en el frente de la crisis de atención médica, alimentación, ropa, refugio. Sin su trabajo, esta tragedia sería mucho más sombría. 
Sin embargo, también he notado que en medio de toda esta vorágine de información y emociones otro hilo de historias ha surgido. El de la fuerza de la voluntad humana para superar el trauma y la adversidad. Ejemplos de verdadero heroísmo, como el hombre que cubrió a su esposa con su propio cuerpo cuando su departamento se derrumbaba. El murió, ella sobrevivió. 

Atestiguar cómo, a pesar del riesgo sobre sí mismos, mucha gente tomó la iniciativa para ayudar a los necesitados. Madres que murieron protegiendo a sus bebés de las paredes que caían sobre ellos; aplausos de los soldados, marinos, topos, bomberos y trabajadores de ambulancias que han estado despiertos durante más de 100 horas, esperando encontrar a alguien vivo. Básicamente historias que destacan el lado bueno de la humanidad. 

Así que por primera vez en muchos años puedo decir que estoy realmente orgulloso de ser parte de esta sociedad. Así que ¿Para qué esperar a que ocurra una tragedia para acudir corriendo y ayudar a los necesitados? 

@marcosduranf