Las mujeres están en una posición de ventaja para hacer avanzar sus reivindicaciones e impulsar la adopción de una política de género


Un grupo de organizaciones civiles de la Región Laguna de Coahuila ha solicitado al Congreso del Estado que se aplique la política de paridad de género en la integración de la Comisión de Selección del Consejo de Participación Ciudadana, del Sistema Anticorrupción de la entidad.

A través de un escrito, remitido a quienes integran la 61 Legislatura, las organizaciones civiles han señalado una obviedad: al decidir, en 2017, la integración de la referida Comisión –compuesta por nueve personas– el Congreso del Estado escogió a siete hombres y sólo dos mujeres.

Debido a la renuncia de dos de sus integrantes, la citada Comisión está integrada actualmente por seis hombres y sólo una mujer. En atención a tal circunstancia, la Legislatura estatal desarrolla en estos momentos un proceso de selección para designar a quienes cubrirán las dos vacantes y la pretensión de las organizaciones peticionarias es que la oportunidad se aproveche para corregir, aunque sea en parte, la disparidad de género.

El planteamiento no sólo es pertinente en los tiempos que corren, sino que se enmarca en una situación particular: el Congreso del Estado de Coahuila se integra, actualmente, con una abrumadora mayoría femenina: 14 mujeres contra sólo 11 hombres.

En otras palabras, a diferencia de cualquier otro momento de la historia, el género femenino se encuentra hoy en una posición de ventaja para hacer avanzar sus reivindicaciones y para impulsar la adopción de una política de género, que lleve más allá de lo anecdótico el contar con una “histórica” Legislatura donde las mujeres son mayoría.

En este sentido, resulta válido señalar que la decisión a ser adoptada por el Congreso del Estado es una auténtica “prueba de fuego” para las 14 mujeres que ocupan un asiento en el Poder Legislativo, pues nunca como ahora cuentan con los votos suficientes para convertir en política pública las ideas que hicieron posible su presencia mayoritaria en el parlamento local.

¿Cómo enfrentarán las 14 diputadas coahuilenses el reto que implica llevar a los hechos el discurso con el cual se festinó el arribo de la primera Legislatura de mayoría femenina en la historia parlamentaria del Estado?

Cabría esperar, en primer lugar, un pronunciamiento previo que dejara claras, al margen de sus filiaciones partidistas, las ideas que defienden las legisladoras coahuilenses en materia de acceso igualitario a los cargos públicos, y de esta forma saber con precisión si, más allá de los números, nos encontramos ante un Congreso que pueda ser calificado de “feminista”.
La posición, por cierto, no debería ser defendida solamente por las integrantes del género femenino, sino también por los legisladores varones quienes tienen igual obligación de impulsar las acciones que eliminen las fuentes de discriminación por razón de género.

Sin embargo, siendo los hombres igualmente corresponsables en esta materia, la carga mayor la tienen las mujeres, pues con la posición que adopten en este caso quedará claro si el machismo es solamente promovido por los varones, o si en la trinchera desde la cual se defiende tal idea también se encuentran quienes se asumen como víctimas pasivas del mismo.