Detalle. El tamaño de las bodegas es determinante para el precio del vino; los de Parras son caros. Foto: Archivo
El ‘oasis de Coahuila’ sólo es superado por Baja California y Querétaro

Los vinos producidos en Parras de la Fuente, Coahuila se colocan entre los mejores del país, después de Querétaro y Baja California, según Abraham Cepeda Izaguirre, director General de la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (Conaza) en Coahuila. 

“El vino siempre se mantiene en competencia, pues el primer lugar es Baja California, el segundo Querétaro y tercero Coahuila, que tiene buena calidad y buenos vinos”, explica Cepeda Aguirre. 

A decir del titular de la Conaza, la buena fama de los vinos mexicanos los ha obligado a ampliar sus mercados, pues producciones como las de Baja California han logrado las mejores calificaciones, mientras que en Coahuila, Querétaro y Aguascalientes está creciendo de manera exponencial la venta de producto en mercados nacionales e internacionales.

El consumo de vino ha incrementado en los últimos 10 años en México y Coahuila ha contribuido a ello, pues en los años 1500 los monjes instalaron la principal bodega de vino. “¿Por qué México no es el gran consumidor de vino? Pues porque la corona española prohibió la producción de vino porque le estaba ganando el terreno al producto español”, explicó.

—¿El costo sigue con las mismas restricciones para la producción? Antes se decía que producir vino en México era mucho más caro que producirlo en Estados Unidos, —cuestiona VANGUARDIA.  

Las limitantes eran porque se trataban de vinícolas pequeñas de una o dos hectáreas y el rendimiento y el volumen encarecían porque se trataban de vinícolas boutique. El vino mexicano es caro por el tamaño de las bodegas, en comparación con las producciones chilenas o argentinas, pero las calidades se están superando las del vino mexicano, —responde. 

Para el director general de la Conaza es importante hablar del vino mexicano porque ha ido ganando terreno en los últimos 15 años en los restaurantes, principalmente. Ahora —dice—, un alto porcentaje consume vino de mesa y eso representa una oportunidad para el producto mexicano, sobre todo una gran oportunidad para exportarlo a países asiáticos. 

“Ayer platicaba con un amigo y me hablaba de los vinos chilenos, y la reflexión que yo le hacía con respecto a éstos es que si bien es cierto, son muy buenos y de amplio mercado, la connotación que hay respecto a ese vino, es que es un vino barato y me parece que en el momento en el que hicieron esa mercadotecnia no fue la más positiva, porque a veces la connotación no es positiva, independientemente de que el contenido y la calidad es muy buena”, finaliza.