Durante los últimos años la dinámica de participación de los jóvenes ha sido muy variada, es difícil hablar de una tendencia o querer encasillar a la juventud en un tipo de participación específica. Empecemos por analizar cuál es el motivo de la baja participación de los jóvenes en las elecciones de nuestro País; en 2017 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer en su Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental que sólo el 17.8 por ciento de la población confía en los partidos políticos y el 33.3 por ciento en el Instituto Nacional Electoral, es por esto que no es una sorpresa que los ciudadanos de 20 a 29 años registren una tasa de participación electoral menor que el promedio de la población. Este punto es importante destacar, ya que los jóvenes en la lista nominal representan el 29 por ciento y su participación o abstencionismo pueden marcar la diferencia.

En mi trabajo como presidenta de un organismo no gubernamental y consultora empresarial que promueve el asociacionismo juvenil, muchas veces al hablar con jóvenes de “participación ciudadana” ellos creen que me refiero únicamente al proceso del voto o de pertenecer a algún partido político, porque normalmente cuando son convocadas es para sumar votos en comicios.

De acuerdo con el Instituto Mexicano de la Juventud, se le considera joven a aquellas personas de entre 12 y 29 años, es decir que seis años antes de participar por primera vez en el proceso de la democracia ya puedes estar involucrado en organismos de sociedad civil, clubes o grupos que promuevan el bien común y la labor social.

Nuevos factores, como las redes sociales, han traído consecuencias positivas como el desarrollo de campañas sociales efectivas y han desatado movimientos que han ido construyendo una nueva conciencia social; desafortunadamente también hemos visto afectaciones negativas, ya que muchos jóvenes han decidido dejar de lado la participación de campo para convertirse en “activistas de computador”, creando un impacto efímero y que pocas veces alude a un compromiso real.

Es por esto que es tan importante ser una sociedad que desde la infancia sea motivada a trabajar en favor de las causas justas y de apoyar a los demás, porque sólo así tendremos una juventud más participativa, influenciada por las razones correctas, con el único deseo de servir al prójimo y trabajar en beneficio de su comunidad, de su ciudad y de su País.

Estamos en un periodo en el que las acciones de los jóvenes de nuestra generación marcarán la pauta para lograr metas clave, como alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 y convertirnos en una sociedad más consciente.

Para cerrar les dejo esta frase de John F. Kennedy: “Mis queridos compatriotas, no le pregunten a su país qué puede hacer por ustedes, pregúntense ustedes qué pueden hacer por él”.

 

Yarissa Alejandra Martínez García

Presidenta de Juventud Comprometida por México A.C., Consultora Empresarial @yarissamg

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