Ilustración: Vanguardia/Alejandro Medina

Nuestra democracia es cada vez más cara, no sólo por el alto costo que significa el mantenimiento de los partidos políticos, sino también por los órganos electorales, ya sea los que organizan los comicios, como los que se encargan de ejercer justicia en torno a las inconformidades y denuncias que se asientan en torno al tema.

Paradójicamente, hoy, pese al avance de la vida democrática del País y a la modernidad que rodea todo lo relacionado con las justas electorales, las inconformidades de protagonistas y de amplios sectores de la población revelan que aún hace falta trabajo sobre todo en la confección de leyes y reglamentos para no dejar dudas, opacidades, inequidad e injusticias en los procesos electorales.

Pero una de las demandas más sentidas de la población es la relacionada con el financiamiento público de los partidos. 

No podemos negar que los institutos políticos son importantes y necesarios para la convivencia social, pero lo cuestionable es que todos en conjunto resultan muy onerosos, y lo peor es que varias de estas agrupaciones se convierten en negocios en donde los dirigentes, su familia y su camarilla son los principales beneficiarios.

Ante los gastos cada vez más escandalosos de los partidos se han formulado algunas propuestas para que sus dineros sean recortados, pero las iniciativas no han prosperado. ¿Pues cómo, si precisamente el aval tienen que darlo en el Congreso los diputados de las diversas fuerzas políticas?

Así, para el próximo año en el que se celebran comicios federales para elegir al Presidente de la República y renovar la Cámara de Diputados y la de Senadores, el Instituto Nacional Electoral (INE) tendrá un presupuesto de unos 24 mil 215 millones de pesos.

De este gran pastel, el INE entregará aproximadamente 6 mil 789 millones de pesos para el financiamiento de los 9 partidos políticos nacionales y los candidatos independientes que surjan para las elecciones federales.

Al partido en el poder, el PRI le tocan más de mil 689 millones de pesos; mil 281 millones al PAN; 773 millones al PRD; 649 millones a Morena; 578 millones al Partido Verde; 537 millones a Movimiento Ciudadano; 419 millones a Nueva Alianza; 398 millones a Encuentro Social y 376 millones de pesos al PT. Para las candidaturas independientes el INE repartiría una bolsa de más de 85 millones de pesos.

¿Qué tal?

Esto es a nivel nacional y representa un reflejo de lo que ocurre en cada una de las entidades de la República Mexicana.

Aquí en Coahuila, de acuerdo con el artículo de portada de esta sección, han existido, y prevalecen, una cifra de partidos que raya en la exageración, no solo por su pobreza de propuestas, sino por lo caro que resultan para los coahuilenses.

¿Hasta cuándo caminaremos hacia adelante y dejaremos de mantener políticos que nada aportan a la vida democrática y que, al contrario, hacen negocio del ‘servicio’ público?

Y aunque hay cinco partidos que están por extinguirse, toda vez que en las pasadas elecciones no obtuvieron el mínimo de votación necesario, que es el 3 por ciento, hoy Coahuila, con 15 partidos políticos es la entidad donde más institutos se mantienen.

Está visto que así como sucede a nivel nacional, muchas de estas organizaciones son en realidad especies de franquicias que hacen negocio con el dinero público.

Estas organizaciones, como cita el artículo, se han convertido en auténticos botines financieros que al paso de los años reciben más dinero.

Hay un dato que hay que tomar en cuenta. En tan solo cinco años, de 2013 a 2018, los recursos públicos destinados a los partidos políticos en Coahuila han crecido aproximadamente 148 por ciento, al pasar de 58.5 a 145.1 millones de pesos.

En 2013 en Coahuila se asignó un presupuesto de 58.5 millones de pesos a 12 partidos políticos. Para 2014 el gasto subió a 93.8 millones de pesos para 15 partidos políticos. En 2015 sólo hubo elecciones federales en Coahuila para elegir 7 diputados de mayoría. Hubo un presupuesto total de 98.8 millones de pesos.

En 2016 el IEC, en lo que fue su primer año, repartió 105.3 millones de pesos mientras que el año pasado destinó 176 millones de pesos repartidos entre 15 partidos políticos.

Y para el próximo año, en el que a nivel local solo se elegirá a los 38 alcaldes del Estado, el IEC dará 145.1 millones a los partidos políticos.

Como queda de manifiesto aritméticamente, la danza de millones y millones para los partidos políticos no para, mientras el trabajo de quienes gobiernan o participan en el poder legislativo sigue dejando mucho que desear.

Y sabe qué es lo peor de todo, el hecho de que el IEC facilite de una manera ridícula los requisitos para la formación de nuevos partidos pues ahora con 0.26 por ciento del padrón electoral quien así lo desee podrá crear un partido político.

¿Hasta cuándo caminaremos hacia adelante y dejaremos de mantener políticos que nada aportan a la vida democrática, y que al contrario, hacen negocio del “servicio” público?